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Senado aprueba Código Penal que sanciona el bullying, feminicidio, sicariato y fija cúmulo pena en 60 años

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SANTO DOMINGO.- El Senado de la República aprobó en segunda lectura el proyecto de ley de Código Penal, que establece 72 nuevos artículos que penalizan el sicariato, feminicidio, genocidio, bullying, daño con sustancias químicas (ácido del diablo), soborno públicos y judiciales, el acoso, la corrupción, violencia intrafamiliar e incrementa la pena máxima de 30 a 40 años.

El proyecto de Código Penal lo sancionó este miércoles el Pleno del Senado con 20 votos a favor de 22 senadores presentes en el hemiciclo. La iniciativa legislativa se remitida a la Cámara de Diputados para su análisis y ponderación.
Pedro Catrain, presidente de la Comisión de Justicia del Senado, presentó al pleno senatorial el informe elaborado por la Comisión Especial que estudió el Código Penal, y solicitó que la iniciativa fuera incluida en la orden del día de hoy.

El pleno senatorial aprobó con 19 votos el informe de la Comisión Especial, y tres votos en contra de los senadores Faride Raful, Iván Lorenzo y Franklin Rodríguez.

El presidente del Senado, Ricardo de los Santos, tras el Código Penal ser aprobado fue enviado a una comisión especial que encabezó el senador Santiago Zorrilla, e integraron los senadores Yván Lorenzo; Dionis Sánchez; Manuel del Castillo Saviñón; Lía Inocencia Díaz; Franklin Romero, Virgilio Cedano Santana; Antonio Taveras; Pedro Catraín y Ramón Rogelio Genao.
Durante los trabajos los senadores reformaron varios artículos del Código Penal, entre estos infracciones muy graves con escala máximo de hasta 40 años de prisión; infracciones graves con escala de prisión de 15 días y la mayor de tres años, e infracciones leves sancionadas con multas y/o penas complementarias.

El proyecto de Código Penal fue reintroducido por los senadores Alexis Victoria Yeb, Dionis Sánchez, Ramón Rogelio Genao, Eddy Nolasco, Antonio Marte y Virgilio Cedano Santana.
La normativa legislativa consta de 419 artículos y regula nuevos tipos penales, reforma de manera integral el derecho penal dominicano con el propósito de proveer soluciones a la justicia para un mejor funcionamiento de legalidad, equidad y razonabilidad.

El Código Penal vigente fue promulgado mediante el Decreto-Ley No. 2274 el 20 de agosto de 1884, tomando como base el Código elaborado por Napoleón Bonaparte para el imperio francés en el siglo XX.

Dentro de las modificaciones en la normativa, se castiga el hostigamiento o “bullying”, como conductas que se sancionarán con medidas socio-educativas, prisión menor y multas. En caso de reincidencia por una persona mayor de edad se sancionará con prisión mayor.

Incluye también el castigo de la violencia de género con pena mayor a quien provoque daño físico, sexual o psicológico a una persona mediante el empleo de fuerza física o violencia económica, patrimonial psicológica verbal.

Entre las novedades de esta nueva ley, se incluye el castigo a la figura del sicariato de manera directa o indirecta, y será sancionada con la pena máxima; se incluye también con penas de hasta 30 años al que provoque daños con sustancias químicas a otra persona con el propósito de herirla, lesionarla o mutilarla.
Además, figura la sanción con penas grave el acoso agravado; el abandono de una persona adulta que no puede protegerse, se penalizará con tres años de prisión y si causa la muerte, aumentara hasta con diez años.

Otro artículo modificado es el artículo 185, que establece la discriminación en cualquier trato desigual o vejatorio contra una persona física por razones de género, color, edad, discapacidad, nacionalidad, vínculos familiares, lengua, religión, opinión, política o filosófica, condición social o personal. La discriminación será sancionada con 15 días a un año de prisión menor y multa de uno a dos salarios mínimos del sector público.

El presidente del Senado, Ricardo de los Santos, sometió la moción para modificar el artículo 135, el cual fue aprobado a unanimidad, y quedará de la manera siguiente.

Artículo 135.- Actividad sexual no consentida. Quien en una relación de pareja incurra en una actividad sexual no consentida será sancionado con las penas establecidas en el artículo 134, en los casos siguientes:

1) Si ha empleado engaño, fuerza, violencia, intimidación, amenaza o coacción;
2) Si ha anulado el consentimiento de la víctima, su capacidad de resistir con violencia, intimidación, amenaza, coacción, con el uso o suministro de narcóticos, sustancias psicotrópicas, químicas o por cualquier otro medio que pueda ocasionar tales efectos;
3) Si la víctima se encuentra imposibilitada para comprender la naturaleza del acto en el momento en que se realiza a causa de una enfermedad o incapacidad mental, sea temporal o permanente;
4) Si ha obligado o inducido a la pareja con violencia física o psicológica a participar o involucrarse en una relación sexual no deseada con terceras personas.

Párrafo.- En ningún caso se considerará que un niño niña o adolescente tenga capacidad para consentir ningún tipo de actividad sexual.
En tanto, fueron aprobadas modificaciones formas, sometida por Faride Raful, a los artículos 188 y 226, las cuales fueron acogida por el Plena, así mismo se aprobaron las modificaciones de formas sometidas por los senadores Dionis Sánchez, en el artículo 14, y los 114, 123, 136, 159, 160, 188, de Rogelio Genao, que incrementan las penas y salarios mínimos a sus violaciones.

Resoluciones
El Pleno, aprobó en primera lectura el proyecto de ley que eleva las Dunas de las Calderas a la categoría de Parque Nacional, iniciativa del senador por la provincia Peravia, Milcíades Marino Franjul, normativa que busca garantizar la optimización de la conservación y preservación de este patrimonio natural.
También fue sancionada la resolución que solicita al Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDHRI), la canalización del Río Baní y construcción del muro de gaviones, en el municipio de Baní.

Debates
Tras la lectura y aprobación del informe, hablaron la vicepresidenta del Senado, Faride Raful, quien refrendó su posición del 2021, donde abogó el respeto del derecho de las mujeres, mientras que Iván Lorenzo del PLD dijo al aprobar el Código Penal, se irrespeta la dignidad de la mujer dominicana, y pidió que el proyecto se someta artículo por artículo, moción que fue rechazada por 20 senadores.

Rogelio Genao, expresó estamos dando cumplimiento a una demanda del pueblo dominicano, que exige un Código Penal moderno, que está acorde con la Constitución del 2010 de Leonel Fernández y la del 2015 de Danilo Medina, porque respeta la vida desde la concesión hasta la muerte.

Dionis Sánchez, dijo que desde hace 18 años, el Código Penal se ha aprobado en cinco ocasiones, tres de ellas en el Senado, toda acorde con el artículo 37 de la Carta Magna. Anotó que “el Código no es perfecto, pero es mucho mejor que el que data del 1884”. Pidió al liderazgo nacional, incluyendo el presidente de la República,

legisladores, creadores de opinión y el empresariado nacional, apoyar el nuevo código.
Antonio Marte, dijo que jamás va apoyar que mujeres se saquen muchacho. Soy hombre de iglesia y no estoy de acuerdo con ese crimen. Estamos de acuerdo con el Código Penal y pidió a sus colegas senadores votar por la iniciativa.
Franklin Rodríguez vatició que si la Cámara de Diputados aprueba el presidente de la República, Luis Abinader va a observarlo, porque está de acuerdo con las tres causales.

Cristóbal Venerado Castillo, expuso que el PLD tuvo muchos años en el gobierno y su gobierno vetó el Código Penal, porque no existía la voluntad política de aprobar esta importante pieza legislativa.

El presidente del Senado, Ricardo de los Santos, dijo que está de acuerdo de manera total que se defienda la dignidad de la mujer y de todo ser humano. Sobre el tema de las tres causales y se tiene 23 años el Código Penal empantanado. Pidió al vocero del PLD, llevar la Constitución de la República, y le lean el artículo 43, porque si dejaron morir las madres, fue porque los médicos no hicieron lo que debían de hacer. Citó el caso del niño Llena Aybar, sus asesinos solo fueron juzgados por un artículo y no por tres hechos punibles.

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Desde New York

Detective Ángel Martínez nuevo millonario Hollywood llevará libro al cine

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A la pantalla grande libro de detective Ángel Martínez, contrato millonario en Hollywood. Miami, EEUU. –
El libro “¿Quién me robó mi identidad?” del detective y escritor Ángel Martínez, de origen dominicano, se llevará al cine.
En Hollywood han adquirido los derechos del libro de Ángel Martínez y desarrollarán y producirá una película que tienen previsto adaptar, según datos aportados a este medio.
Para la adaptación del libro al cine, adquirir los derechos para el filme, Ángel Martínez firmará un contrato de más de nueve millones de dólares.
La industria del cine se nutre constantemente de la literatura, o bien para adaptar a la gran pantalla obras literarias que han llegado al corazón de mucha gente, o para darle una vuelta a esas historias y generar películas que incluso pueden llegar a superar al original.
El libro publicado por Ángel Martínez cuenta la historia de un robo de banco usando identidad robada.
El libro demuestra un caso real ocurrido hace 14 años y que hoy sigue relevante, y que, con los avances tecnológicos, las complejidades del robo de identidad se han multiplicado.
Es un relato que describe hechos reales y como los delincuentes pueden apropiarse de nuestra identidad y que además también proporciona información para protegernos contra este creciente peligro que asecha a todos.
El detective Ángel Martínez fue contratado por Bank of America para la investigación del Robo de la sucursal de Bank of America en Coral Gables, Miami que fue incluso amenazado por explosivos en el 2010.
Fue un audaz robo de banco ocurrido un lunes antes de las 10 a.m., un hombre entró en la sucursal localizada en el 1500 S. Dixie Highway y tenía «lo que parecía un arma de fuego debajo de , Miami la camisa’.
Eso dijo en ese entonces Janette Frevola, portavoz de la policía de Coral Gables, Miami.
El hombre le entregó una nota a una cajera y se fue con una cantidad de dinero que no se especificó. Un guardia de seguridad estaba en el banco en el momento del atraco, pero la cajera no lo alertó hasta después del robo.
Luego de lo ocurrido, el banco cerró. Se dijo que se cree que el ladrón es un hombre de unos 25 años que vestía una gorra de color claro y una camiseta de color púrpura con un animal pintado, dijo el FBI que también acudió a la sucursal de Bank of America en Coral Gables, Miami.
El detective Ángel Martínez al entrar en la investigación privada del caso descubre que el robo de la sucursal de Bank of America en Coral Gables, Miami fue realizado con robo de identidad, y advierte que en un mundo cada vez mas interconectado, la identidad personal se ha convertido en uno de los bienes más valiosos y, al mismo tiempo vulnerable.
Ángel Martínez es un investigador y escritor dominicano radicado en Miami, EEUU que ha publicado decenas de libro sobre el narcotráfico y el crimen organizado, trabajado en investigaciones encubierta para la CIA, FBI, DEA y ADUANA de Estados Unidos.

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«Analizando la cultura del descarte»

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Por Lisandro Prieto Femenía

«No puedes controlar a tu propia gente por la fuerza,

pero puedes distraerlos con el consumismo»

Noam Chomsky

Hace unos cuantos años el Papa Francisco realizó en su encíclica “Laudato Si” (2015) una denuncia que en su momento sonó poderosa y se fue diluyendo, como todo en este mundo líquido: criticó una sociedad que trata a las personas y a los recursos naturales como objetos desechables, promoviendo de esta manera un estilo de vida basado en el derroche y la falta de respeto por la dignidad humana y el ambiente. Esa reflexión nos invitó a profundizar en el concepto del derroche y su relación con una vida estrictamente inauténtica, que hoy volveremos a discutir con ustedes.

La frase o término mismo de “cultura del descarte” fue popularizado por el Papa Francisco para describir una realidad durísima pero, paradójicamente, abrazada y naturalizada por todos nosotros, a saber, tratamos a las personas, a los animales y a nuestro ambiente como basura luego de haberlos usado, disfrutado, consumido, como si fueran cosas reemplazables al dejar de ser “útiles”. ¿Suena duro verdad? Más dura es la realidad, en tanto que se ha instalado como “normal” la sistematización de la marginación de personas, multiplicando día a día la cantidad de pobres y desesperados que, por más que los neguemos y no los miremos, comparten mundo con todos nosotros.

El consumo desproporcionado y el derroche, en este contexto, puede entenderse como una manifestación de una vida carente de autenticidad puesto que carece de un sentido profundo y significativo más allá de la patética visión de felicidad mediante la adquisición de bienes y servicios. Evidentemente tenemos que meter a Heidegger aquí justamente porque para él la autenticidad se logra cuando uno vive de acuerdo con su propio ser y no simplemente conforme a las expectativas y normas impuestas por una sociedad enferma. Visto así, el derroche se traduce en sintonía con un síntoma de una vida alienada del propio ser, o sea, que ha reemplazado su interés por existir por el interés a tener, gastar, acumular, lucir y demostrar. ¿Patético no?

En su obra “La pregunta por la técnica” (1954), Heidegger analizó cómo la tecnología moderna no solo transforma nuestra relación con el mundo, sino con nuestra comprensión del ser mismo al aseverar que «la esencia de la técnica no es nada técnico. La técnica es una manera de revelar, es decir, de traer a la luz y hacer que se manifieste aquello que, en sí mismo, no es manifiesto» (Heidegger, «Die Frage nach der Technik», 1954). La tecnología es mucho más que un conjunto de herramientas y procesos puesto que tiene un impacto más profundo en nuestra forma de comprender nuestra existencia ya que es un modo de revelación que transforma la percepción del ser y el mundo circundante. El peligro que visualizaba Heidegger, hace setenta y cinco años, sobre la técnica es que nos conduzca a una visión del mundo como recurso disponible para la explotación y el dominio del ser humano mediante un enfoque instrumental que puede reducir las cosas y las personas a meros objetos “útiles” en función de fines técnicos y económicos, en lugar de ser valorados en su propia dignidad y singularidad. El hombre como “cosa útil”…¿Les suena conocida la película?

Pensemos en algo muy básico, que todos los que tenemos más de treinta y pico de años hemos podido experimentar: ¿Acaso en nuestra niñez no era sorprendente que los artefactos del hogar duraran más tiempo? ¿No era común que casi todo lo que se rompía se reparaba? Aún más, ¿no notan Uds. que las cosas duran cada vez menos tiempo y son cada vez más ordinarias? Ni hablar de la época de nuestros abuelos en la que se utilizaban utensilios de uso reiterado, como las jeringas de vidrio, las botellas del mismo material para la leche y la inexistencia del plástico para envolver cualquier producto alimenticio, entre tantos otros. ¿No era acaso ese mundo mucho más saludable, a pesar de haber contado con muchísimos menos desarrollos científicos y tecnológicos? No lo sé, lo que sí puedo afirmar es que pasamos de vivir con cosas a vivir para las cosas. Prueba cabal de ello lo podemos experimentar cuando nos olvidamos nuestro teléfono celular al salir de casa y sentimos, literalmente, que nos falta algo tan vital como un brazo o una pierna, pero no, es ese aparato «que nos tiene conectados».

En reiteradas ocasiones, en las que estoy seguro, amigos lectores, me habrán acompañado con su lectura, hemos descrito al consumismo como objeto de crítica por parte de numerosos filósofos y teóricos sociales. Uno de ellos, Zygmunt Bauman (1925-2017), en su libro Vida de Consumo (2007) sostuvo que la sociedad contemporánea convierte a los individuos en permanentes consumidores, situación que los lleva a construir su propia identidad mediante los bienes que se adquieren y/o desechan:

«En una sociedad de consumo, «ser» significa «ser visto como consumidor», y el consumo mismo se convierte en el sustituto de la vida» (Bauman, 2007).

No es accidental que hayamos enunciado año de nacimiento y muerte de Bauman al lado de su nombre: casi un siglo de vida (y no cualquier siglo) le mostró al filósofo polaco-británico cómo pasamos de ser carne de cañón para dos guerras mundiales y otras más, a ser cosas útiles para un sistema político y económico que requiere cada vez más consumidores golosos y obedientes que pregunten poco y repitan todo.

También el filósofo canadiense nacido en 1931 Charles Taylor, sostiene en su obra titulada “La Ética de la Autenticidad” (1991), una fuerte crítica a la superficialidad de la vida moderna y el énfasis puesto en el consumo, argumentando que la búsqueda de autenticidad ha sido completamente distorsionada en nuestra cultura posmo-tanatofílica (liviana, líquida y amante de la indiferencia ante la muerte, en criollo), llevando al extremo un enfático amor por el individualismo y el hedonismo resultando en una posterior desconexión de los valores y tradiciones que, si bien no son perfectas, al menos buscaban darle sentido a la vida:

«La ética de la autenticidad, como la entiendo, no es una ética de ‘afirmar el yo’ en el sentido en que se dice a menudo. No se trata de poner al descubierto nuestra identidad personal y luego emprender una tarea de autenticación. Más bien, es sobre la forma en que configuramos nuestras vidas, nuestras relaciones y nuestras instituciones» (Taylor, 1991).

Acercándonos cada vez más al presente, el filósofo esloveno Slavoj Žižek también nos brinda material de sobra para entender esta crítica a la sociedad contemporánea, especialmente a la noción de la cultura del descarte como un fenómeno que va más allá de la simple eliminación de objetos materiales. Žižek nos va a sugerir en “Vivir en el fin de los tiempos» (2010) que esta cultura refleja una mentalidad profundamente arraigada en el capitalismo globalizado, donde las personas y los valores son también descartados cuando ya no son de utilidad para la producción y el consumo:

«La cultura del descarte no es simplemente sobre deshacerse de cosas viejas o rotas; es sobre desechar incluso a las personas, relaciones, ideas y valores que ya no sirven a los intereses de la producción y el consumo» (Žižek, 2010).

Posteriormente, en el año 2012, Slavoj Žižek protagonizó un documental denominado «La guía perversa de la ideología», en el que analiza la ideología de la sociedad de consumo y sus efectos, teniendo como escenario de fondo un basural. Y no es casual la elección de dicha ambientación, puesto que Žižek la utiliza como metáfora visual- literalmente el gordo está en un basurero gigante- de la sociedad que crea enormes cantidades de desechos y cómo estos desechos reflejan las contradicciones y problemas inherentes al estilo de vida que llevamos actualmente. El basural no es solamente un lugar físico donde se depositan los desechos, sino un potente símbolo de cómo la ideología capitalista salvaje trata a las personas y a los objetos una vez que han perdido su valor económico:

«El basural es donde terminan no solo los productos que ya no usamos, sino también las personas que la sociedad considera ‘desechables’. Este es el lado oscuro del brillo y la promesa del capitalismo: una acumulación constante de residuos que incluye vidas humanas» (The Pervert’s Guide to Ideology, 2012).

La cultura del descarte que venimos describiendo y que, en la escena del basural se ve patente y literalmente, no sólo genera un impacto ambiental negativo, sino que también tiene profundas implicancias sociales y éticas. A pesar del olor, a pesar de que pasamos delante de las montañas de basura a diario, a pesar de ver casi cotidianamente seres humanos hurgando en ella para conseguir comer o «algo de valor», lo interesante es que todos vivimos como si ese costo oculto no existiera. ¿Por qué será? Pues bien, Žižek nos explicará que la ideología de consumo perpetúa en nosotros una ilusión de satisfacción y felicidad que se desvanece rápidamente, como lo haría cualquier droga, dejando tras de sí una estela de residuos: esta dinámica revela una contradicción básica de nuestro estilo de vida que se sustenta en la promesa de progreso y bienestar que se logra a expensas de crear una creciente masa de desechos y exclusión social:

«La verdadera catástrofe no es solo la acumulación de basura, sino la lógica subyacente que produce esta basura. El capitalismo necesita constantemente crear y descartar para sostener su ciclo de producción y consumo» (The Pervert’s Guide to Ideology, 2012).

Lo que intenté hacer aquí, querido lector, es presentar una pequeña ilustración de cómo la cultura posmoderna híper-globalizada, impulsada por la lógica del mercado y la eficiencia económica, nos ha llevado a una deshumanización criminal y alienación generalizada. Pero no basta con «ilustrar», mostrar, criticar o denunciar, no, de lo que realmente se trata pensar filosóficamente es de invitar a cuestionar y a resistir esta dinámica vital enfermiza y adictiva y sugerir enfáticamente una verdadera transformación social que requiere de una reevaluación de nuestros valores y prioridades más allá de las demandas del estúpido y sensual estilo de vida que venimos naturalizando desde hace más de cien años de manera cada vez más intensa mediante la alienación de la adquisición constante como regla básica del éxito y del triunfo de la cosificación innecesaria de seres que pudiendo pensar, prefieren comprar.

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