POR C.J. BARRO
SANTIAGO, R.D. – El 2020 está a la vuelta de la esquina, y esto trae consigo la salida al ruedo político de los diferentes candidatos a los diversos cargos de elección popular.
El Partido Revolucionario Dominicano (PRD), se encuentra inmerso en un proceso de crecimiento y fortalecimiento de sus estructuras bases para tener una participación airosa en el próximo certamen electoral.
Como algo peligroso y atentatorio en contra de la institucionalidad del PRD se observan los movimientos internos de algunos de sus dirigentes de este municipio de Santiago, que se arriman de manera individual a proyectos de aspirantes a cargos electivos provenientes de otros partidos políticos.
Ante esas acción anti-institucionales, vale la pena preguntar si esos dirigentes que aúpan proyectos políticos foráneos al PRD acatarian una línea política institucional de alianza, si esta no va acorde con sus aspiraciones individuales.
Da pena, mucha pena que en un momento que dirigentes políticos de otros partidos y movimientos se juramentan en el PRD, dirigentes del partido de Peña Gómez toquen puertas vecinas buscando alojamiento político.
Cabe preguntar tambien, donde están la autoridades del partido que permiten que el individualismo supere lo que debe ser una estrategia institucional de alianzas ?
En Santiago el PRD transita un camino muy peligroso, donde la fragmentario es una amenaza real que solo puede detener una acción disciplinaria enérgica y responsable que actúe contra la indicio linaje que peligrosamente asoma su cabeza de merluza.
Es de urgencia una convocatoria al comité municipal del PRD para trazar las coordenadas de la linea institucional y trazar la raya de Pizarro, para detener el derrotero que amenaza con llevar al abismo el PRD en esta ciudad de Santiago.
Ante acciones individuales debe haber una respuesta institucional que actúe no cómo un bálsamo de ligera aplicación, sino como un bisturí sobre la llaga a estirar a sangre fria.
Las autoridades del PRD en Santiago deben actuar con mano de hierro, pero con guante de seda, para preservar la institucionalidad actualmente en riesgo.
Las energías y la pasión de los perredeistas deben ser reservadas para apoyar proyectos propios o alianzas institucionales que reflejen la decisión sopesada de las altas instancias partidarias.
