En la estrecha calle Union y la esquina José “Tuffy” Sánchez del vecindario Red Hook en el oeste de Brooklyn, difícilmente en algún momento del día sus residentes y comerciantes pueden escaparse de un verdadero “embudo” de carros, el estruendo de las cornetas y todo el caos que implica la alta densidad de camiones y minivans de empresas de envío, que se desplazan por lo que fue en algún momento una de las zonas portuarias más prósperas de la Gran Manzana.
El repartidor ‘José González’ quien ha trabajado en una pizzería por años en ese mismo sector, relata que cada vez debe tener más cuidado en sus viajes, porque con tantos camiones pasando al mismo tiempo, los espacios para pedalear son más reducidos.
“Hay siempre tráfico pesado. Quienes trabajamos en esto debemos tener cuatro ojos. Porque muchos de los conductores, no ven siquiera por los retrovisores. Cada vez hay más y más camiones”, estimó el inmigrante.
Lo que se observa en esa intersección, cualquier día de la semana, y especialmente en horas pico, se expande por casi todas las calles y avenidas de esta localidad. Así lo confirma, una investigación de casi un año realizada entre Consumer Reports y The Guardian, dirigida por el periodista experto en asuntos de tecnología y desinformación, Kaveh Waddell, en donde se concluye que los residentes “se enfrentan a una repentina acumulación de almacenes de última milla”, propiedad de gigantes tecnológicas de comercio digital como Amazon.
