SANTIAGO, R.D. – El nivel de eficiencia de una gestión edilicia se mide por la calidad de los servicios, y una justa valoración del factor humano.
De un total de 3,987 cancelados ; a 3,833 no se les ha pagado sus prestaciones a 3 años de su cancelación. Del Dinero Aprobado por la sala capitular para el pago de las prestaciones, un monto de RD $58, 262,063.00 (millones) fueron desviados para pagar otros compromisos como recolección de basura, comidas y bebidas.
Evidentemente el análisis de esas estadísticas demuestran no sólo la indolencia del Alcalde Abel Martínez, sino un desafío a la legislación laboral amparado en su manejo Faraónico del Cabildo local.
Si multiplicamos los 3,833 empleados que Abel Martínez les ha negado sus prestaciones por 4 como personas promedio, estaríamos hablando de más de 15 mil personas que han sido afectadas de manera directa por la actitud desconsidera e inhumana de Abel Martínez.

Mientras esas 3,833 familias tienen su Nochebuena en veremos, el Faraón gasta en francachelas millones de pesos disfrutando del culto a su personalidad que le rinden adlateres y negociantes de conciencia.
Decía el controversial escritor colombiano José María Vargas Vila «El talento sin probidad es un azote», y esto aplica para definir el accionar de un hombre que postula sobre orden y respeto.
El fenecido expresidente Joaquín Balaguer expresó en uno de sus memorables discursos «No se puede mantener el orden a expensas de la libertad», y es evidente que la negativa a entregar las prestaciones a humildes empleados, y la forma violenta con la cual los policías de Abel reprimen y saquean a infelices vendedores ambulantes, le descalifican para ser merecedor del respaldo de los votantes en febrero del 2020.
