Por Fernando Peña. Desde Nueva York. La diáspora dominicana en Nueva York, trabajadora y fiel a su dominicanidad vive en término político lo mismo que los quisquellanos en su media isla. Hay una apatía, una desaproximacion a los partidos y políticos. Solo los activistas están en eso y logran movilizar an amigos, familiares y relacionados a una que otra reunión o actividad por la relación de afectos o compromisos particulares. No hay la pasión, el interés sagrado a algún compromiso de principios o ideales. Eso es cosa del pasado. Quizás en algunos esté esa motivación, muy escasas excepciones. El mercantilismo, lo económico está prevaleciendo. Ahora, en esta época esta situación se ha incrementado más, se ha acentuado entre los dominicanos residentes en Nueva York y otros estados de EEUU, ya que este gobierno, el presidente Luis Abinader y su partido PRM, les prometió una manera diferente de la política y el ejercicio gubernamental, y todo se desvaneció, nada de lo prometido se cumplió. Una decepción más que ha matado el interés y que ha hecho que los dominicanos en Nueva York no crean en nuestros partidos y dirigentes políticos. Para lograr que eso cambie, que haya un despertar y credibilidad, obligatoriamente los partidos tienen que sufrir aquí un cambio, una transformación que obligatoriamente tiene que estar acompañado con actores de arraigo social, económico, de incidencia real, tienen los partidos que pasar a ser dirigidos por hombres y mujeres con una impronta de trabajo, de vinculación y aproximación a la comunidad y el sistema americano. Con los círculos de amigos, de trabajo y familiares no se puede únicamente hacer liderazgo ni política en una urbe, una ciudad como Nueva York , aunque eso ayuda, refuerza y fortalece la actividad partidaria. Los dirigentes de los partidos tienen que vincularse a la problemática y el día a día de los dominicanos aquí. No es solo en efervescencia electoral, los ciudadanos quieren aproximación, interés en sus necedades y solución a sus dificultades en EEUU. Es justo recordar que fue el líder de siempre del PRD, del pueblo dominicano, José Francisco Peña Gómez, el prócer, que consiguió la doble nacionalidad, el voto del Dominicano en el exterior y el diputado de ultramar para los dominicanos que vivían fuera de su patria. Exhortándole siempre, y fue el único político dominicano que lo hizo, que la comunidad se incorporarán en la política estadounidense. El PRD hoy se recompone en EEUU, en Nueva York, luego de su depuración surgen nuevas expectativas. Asumir su adecuación y recomposición con su dirección actual y nuevos actores es tarea pendiente.
