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miércoles, julio 15, 2026

La ausencia de Luis Abinader del dialogo como convocante y auspiciador del mismo augura fracaso

 

Su ausencia y el nombrar una comisión que le representa, augura poco éxito a esa convocatoria a dialogo nacional con los líderes y partidos, al extremo que desde el inicio los líderes de partidos mayoritarios, Leonel Fernández, Danilo Medina, Miguel Vargas, brillaron por su ausencia, mandando comisiones que le representan. 

Entre los discursos reformadores del presidente Abinader y su verdadera disposición a impulsar esas transformaciones empieza a ver una distancia, su ausencia como convocante y principal líder del país, por su condición de presidente de la nación, denota poco interés y verdadera voluntad.

Esto podría reducir aún más el respaldo de importantes grupos fácticos e incluso recrudecer la oposición a su gobierno. 

 

Por Fernando Peña

En nuestro país hace décadas que se viene perfilando experiencia de discusiones y consultas de cómo debe desarrollarse el país.

Nada nuevo lo planteado por el presiente Luis Abinader.

En aquellos intentos, finales de los ochentas y principios de los noventas, se notó un protagonismo de sociedad civil y fueron sectoriales, se destacaron la agenda empresarial, sindical, de las ONGs, de la Junta Agroempresarial, así como reuniones deliberativas y resolutivas acerca de políticas sociales y reformas políticas y económicas, promovidas por los centros académicos nacionales.

Hubo también experiencias de los así llamados Diálogos Tripartitos efectuadas por parte de la sociedad política representadas por los tres partidos mayoritarios (Partido Revolucionario Dominicano [PRD], Partido Reformista Social Cristiano [PRSC] y Partido de La Liberación Dominicana [PLD] ).

En aquel espacio se realizaban reuniones frecuentes de esas tres organizaciones para discutir los proyectos pendientes de aprobación en el Congreso Nacional.

Ambas líneas de concertación aumentaron su importancia de cara a las elecciones (presidenciales y congresuales) de 1994 y a las elecciones extraordinarias (presidenciales) de 1996, convocadas a raíz de la paralización institucional y política que se originó después de la acusación de fraude contra el gobernante Partido Reformista en 1994.

Ese callejón sin salida se resolvió por un gran pacto entre los partidos políticos y la sociedad civil, que estuvo precedido de grandes debates.

Los aspectos centrales de ese acuerdo fueron que el gobierno elegido en 1994 limitara su gestión a dos años, que se prohibiera constitucionalmente la reelección presidencial sucesiva y que se celebraran elecciones generales en dos años.

Para aquella época, 1997 incluido, existía una realidad socioeconómica de amenaza significativa, hubo paro general del 11 y 12 de noviembre 10997, luego un decreto donde se anunciaba al país la creación de una comisión organizadora del Diálogo Nacional.

La búsqueda de soluciones a esta situación, desde el gobierno, condujo a crear una serie de mecanismos institucionales de discusión.

El gobierno de Luis Abinader PRM llega en medio de una crisis de los partidos, crisis sanitaria global del Covid 19 que lo lacera todo.

La Covid19 que azota despiadadamente las economías, lo social y político, donde nuestro país no ha escapado a esa pandemia que lo lacera todo.

El gobierno de Luis Abinader surge debilitado por esta situación, pero además porque su base de sustentación, de apoyo, lo centra en la llamada sociedad civil, ricos y empresarial, donde su base política PRM reclama participación en el gobierno, y peor aún, su aliado fundamental que le catapulto al triunfo, Leonel Fernández, le ha retirado el apoyo a su gobierno.

En medio de ese panorama el presidente Luis Abinader convoca a un dialogo nacional con líderes y partidos políticos por reformas políticas e institucionales, pero resulta que el es el ausente de ese llamado dialogo.

Su ausencia y el nombrar una comisión que le representa, augura poco éxito a esa convocatoria a dialogo nacional con los lideres y partidos, al extremo que desde el inicio los líderes de partidos mayoritarios, Leonel Fernández, Danilo Medina, Miguel Vargas, brillaron por su ausencia, mandando comisiones que le representan.

Entre los discursos reformadores del presidente Abinader y su verdadera disposición a impulsar esas transformaciones empieza a ver una distancia, su ausencia como convocante y principal líder del país, por su condición de presidente de la nación, denota poco interés y verdadera voluntad.

Esto podría reducir aun mas el respaldo de importantes grupos fácticos e incluso recrudecer la oposición a su gobierno.

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