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miércoles, junio 24, 2026

El gobierno, su imagen y la oposición política(PRM)

 

Por Fernando Peña

Luego de dos décadas gobernando, es normal y lógico que un partido político, sus dirigentes y funcionarios atraviesen por momentos de desgastes, de imagen pública lacerada, esto independientemente que se observen realizaciones puntúale en termino sociales, económicas e institucionales.

E incluso que haya momento o malos momentos de su imagen pública, de deterioro en sus relaciones Estado-sociedad.

Es normal todo eso. Lo que no pueden los funcionarios ni el gobierno es perder el control de sus iniciativas y mostrarse a la ofensiva.

Si bien la respuesta del presidente Danilo Medina es el trabajo permanente para un mejor País “una economía fuerte y un gobierno solidario”, se hace necesario un reinventar, relanzar propuestas y hechos en los barrios, caminos, ciudades y campos…

Los funcionarios, a todos los niveles, tienen que bajar al pueblo, ir a la gente, oír y buscar soluciones a sus necesidades cotidianas. El presidente Danilo lo hace y los resultados son tangibles y de satisfacción para la gente.

Los ciudadanos, la población, en estos meses, ha estado mandando un mensaje al gobierno, quiere acciones, hechos sobre temas puntuales que le afectan u observan que no van bien.

Los titulares de los periódicos, los digitales, las redes sociales son un termómetro de eso.

Y nada es fortuito…

Preocupa aún más el hecho de que los grupos de oposición no logran articular un movimiento de objeción al gobierno, al presidente Danilo Medina, y andan solo rumiando sus derrotas, primero, recuerdan, era de iglesia en iglesia, de municipio en municipio en una penitencia exhibiendo sus carencias de liderazgo, pidiendo un apoyo que no han logrado, mucho menos articulando a los movimientos sociales, ni levantando demandas reales de la población, ahora es incitando las protestas y paros, mucha de ellas con legítimos reclamos en las comunidades y en una desesperación política que espanta, creando grupos que hostigan en palabras y persiguen a funcionarios tanto en Nueva York como en otras latitudes.

Y es que, a pesar del nivel de descontento de la gente, no han logrado credibilidad, no han logrado que organizaciones de la sociedad civil e importantes movimientos sociales y gremiales actúen junto a ellos contra el gobierno, que en definitiva es su objetivo único.

Lamentablemente se han quedado en un tenue ruido mediático, andan sin agenda social, político y económica para el país, ante su grito era JCE, Cámara de Cuentas y TSE. Ahora es la corrupción e inseguridad ciudadana.

Y es que los cuídanos, el pueblo no lo ve creíbles, es que hoy la sociedad dominicana es otra, el electorado es otro, ellos(PRM), ya son dirigentes de antaño, que han ocupado todas las posiciones de Estado y gobierno, que no asumieron en aquella oportunidad, ni asumen ahora reivindicaciones sociales y económicas tangibles para la población.

Por eso no están ahí, junto con ellos líderes campesinos, comunitarios, ambientalistas, el movimiento feminista y redes de mujeres, organizaciones sociales, juveniles, comités pastorales y el propio clero de la diócesis, porque ellos, los mismos políticos de siempre, son los actores, protagonista y debelan el interés único, igual que 30 años atrás, de oposición al gobierno, sin reivindicaciones sociales y económicas.

Es que esos grupos políticos, PRM y comparsa, sus cúpulas NO estrechan vínculos con la juventud, con los movimientos sociales, proporcionando espacios de participación creativos, de formación, trabajo y respeto. Ellos son los “matatane”, los “lideres”….niegan la participación social y el surgimiento de nuevos liderazgos.

Es preocupante la debilidad de la oposición política dominicana. y más preocupantes, sus métodos de acciones por lograr simpatías, por lograr que los votantes inclinen su preferencia hacia ellos.

Se observa que apuestan a crear unas condiciones ideales para la aparición de grupos de provocación, de caos y desorden, ante la ausencia de un bosquejo de futuro de triunfo.

Y es que no articulan unidad, propuestas sociales inmediata para el pueblo, integración de todos los sectores sin buscar protagonismo.

El problema que tiene la oposición —al fin la madre de todas las batallas— es el grado de falta de visión y actualización de la manera de hacer política en estos tiempos de cambios.

Son los mismos actores, dirigentes de 30 y 40 años atrás que andan liderando y que han gravitado en la vida pública durante décadas y pasado por el Estado y los gobiernos que hemos tenido en estas décadas para ellos perdidas.

 

 

 

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