El fanatismo no puede eliminar la vista a lo que sucede. El Presidente Medina ha sido impulsivo en su afán de continuar en el poder.
Ha sido permisivo con sus funcionarios que hacen y deshacen. Ha sido parsimonioso para conseguir sus fines.
Igualmente ha llevado a cabo jugadas políticas, arriesgadas, pero con consecuencias tanto para él como para su partido.
Sin embargo como testigo instrumental requerido al efecto, no puedo ser mezquino y no reconocer que en materia de infraestructura las escuelas públicas del país han mejorado en un 90%.
Las carreteras del país (las más importantes) están en estado perfecto y señalizadas. En dichas carreteras la asistencia vial es de las mejores de América Latina.
A pesar del abismo que nos asecha, conservamos un nivel de paz relativa, mucho mejor que el de Chile, Perú, Ecuador, Haití, Nicaragua y Venezuela
El salario docente efectivamente se ha incrementado.
Como en todo gobierno hay muchas sombras, la más notable es la corrupción. Pero objetivamente si analizamos y comparamos a Medina con el Gobierno de Hipólito en el 2004, sin dudas no ha sido un mal presidente.
