La necesidad de aplicarse la segunda dosis de vacuna anticovid deja a un lado las excusas para que los adultos mayores no se dirijan a los centros de vacunación, aunque se les dificulte valerse de sí mismos.
Los familiares de estos hacen todo lo posible para llevarlos y aplicarles su segunda dosis de la vacuna contra el Covid para completar la inmunización de sus padres o abuelos muy mayores.
A pesar de que estos no pueden valerse por sí mismos debido a comorbilidades, los parientes han recurrido a llevarlos sin apuros y son vacunados desde sus vehículos.
Para este servicio el centro de vacunación establecido en el Dispensario Médico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) tiene un equipo que asiste a cada anciano que llega en busca de su segunda dosis.
La doctora y directora del dispensario universitario, Arlene Gonzales, en compañía de otra joven médico, es quien asiste a los más envejecientes.
Con un termo de vacunas, jeringuillas y algodones empapados de alcohol se asoma a cada automóvil de manera amena para aplicar la segunda dosis en esta ocasión.
“Eso no es nada, es suavecito y ya pasó”, le decía la doctora Gonzales a un señor al momento de aplicarle la vacuna para que este permanezca tranquilo y se relaje.
Mientras que en el otro asiento, del lado derecho estaba su esposa, quien también se aplicó la vacuna en total tranquilidad al momento de adquirir su segunda dosis.
Desde tempranas horas de la mañana iniciaron con mil dosis y alrededor de las 11:00 de la mañana ya solo les quedaban 70 dosis, según indicó la directora del dispensario.
Asimismo, indicó que una doctora de apellidos Matos estaba en busca de más vacunas para continuar con la aplicación de la segunda dosis contra Covid.
Por otro lado, en el centro de vacunación establecido en el Centro Olímpico el proceso se desarrollaba con normalidad y convocados al menos 400 personas para recibir la segunda dosis.
