Al defender el cúmulo de penas contemplado en el nuevo Código Penal, el presidente Luis Abinader expresó que una persona con un alto número de antecedentes delictivos acumulados tiene poca posibilidad de reinsertarse en la sociedad.
“Una gente que tenga 10 fichas, yo no le veo muchas posibilidades de poder reincorporarse a la sociedad”, manifestó durante la primera sesión de las vistas públicas para los aspirantes a integrar la Suprema Corte de Justicia (SCJ).
Asimismo, expresó que este nuevo Código responde a las modalidades actuales de la criminalidad, permitiendo que el sistema judicial nacional afronte los crímenes de la modernidad.
“No estamos adaptando a los tipos de criminalidad del momento; se necesita ya una reacción con un código que pueda encarar esos retos que tenemos actualmente”, agregó.
Sus comentarios tuvieron lugar luego de que la entrevistada Miguelina Bear Gómez defendiera la implementación del cúmulo de penas de hasta 60 años de prisión según la Ley 74-25.
Opiniones contrarias
El tema sobre el nuevo Código Penal, especialmente sobre el cúmulo de penas, tomó relevancia durante la primera sesión de las vistas públicas, siendo una de las preguntas más frecuentes.
Con anterioridad, Rafael Arnstrong Báez García, también postulante a la SCJ, sostuvo que el cúmulo de penas no resolvería los problemas de la criminalidad y más bien funcionaría para incapacitar al sujeto durante un tiempo determinado, dejando de lado el dilema de su reinserción a la sociedad.
“El tema del cúmulo de penas no va a resolver los problemas de la criminalidad, absolutamente. 60 años de prisión, donde el promedio de vida de un país es 72, es algo que no necesita mucha explicación”, aseguró el juez.
Aunque explicó que las penas suponen una razón de ser, la reinserción social; estos dos elementos resultan “irreconciliables”, fundamentándose en el derecho penal el cual procura proteger vidas y propiedades, y la pena privativa de libertad que procura la reinserción del condenado.
Planteó que con estos afines los jueces deben aplicarla con moderación y prudencia y por ello el aumento de las penas no resolvería problemas de criminalidad.
“En este caso no es sancionar a quien delinque, sino evitar que la gente delinca”, agregó.
Ante el enunciado, el mandatario respondió que, aun cuando resulta necesario atender las causas de los delitos, mayores penas servirán como advertencia para que delincuentes reincidentes no reincurran.
“Es cierto que hay que atender las causas de la criminalidad y tratar de evitarlas, pero también mayores penas son una disuasión ya para sectores reincidentes de que no incurran en nueva criminalidad”, manifestó el primero al mando.
Aclaró que, aunque un mayor cúmulo de penas no eliminará en su totalidad la criminalidad, sí evitará en una mayor proporción que más personas lo hagan.
