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miércoles, mayo 6, 2026

A propósito del PRD, los partidos se fortalecen depurándose

 

Por Fernando Peña

A pesar de llegar la crisis del PRD a su clímax, con el desprendimiento de sus entrañas de un nuevo miembro, PRM, el PRD sobrevive, crece, se organiza, actualiza y sigue gravitando en la arena política nacional e internacional de la mano de su nuevo líder Miguel Vargas.

Los que se fueron últimos se llevaron sus polémicas, sus alardes de megalomanía y el autoconvencimiento mesiánica de tener el monopolio de la verdad.

Se cumple la tesis estaliniana de que «el partido se fortalece depurándose».

Ha reemergido el PRD, en versión renovada, si, es mejor equivocarse con el partido que tener razón sin él.

Miguel Vargas entendió que no había que buscar principalmente los factores de la crisis continua en agentes patógenos exteriores, es en su propia estructura, en una dirigencia atrevida, que mutilo liderazgo, atrofio lideres en su búsqueda incesante de protagonismo, y que hicieron nombres, riqueza, apadrinaron amigos y familiares en candidaturas y liderazgo con la fuerza e historia del PRD, al extremo de sacrificar al prócer y líder de siempre Pena Gómez.

El PRD es un partido demasiado marcado por una historia de luchas, de aportes democráticos, de sudor y sangre de jóvenes valiosos que se sacrificaron por su país y por estas libertades que hoy disfrutamos.

Esa historia, ese estado de ánimo aún está en cada hogar dominicano….

Hoy, el PRD ya depurado, aunque haya algunos espavientos de renuncia y desacuerdo, subsiste, crece y se organiza bajo la dirección de un líder, un gerente, un exitoso hombre público y privado probado, Miguel Margas Maldonado, el calculista, el que lleva a la organización a convertirse en una organización a la altura de los retos del actual momento histórico, de la transformación y la lucha social que pide y requiere la sociedad de hoy.

“La lucha interna da al partido fuerzas y vitalidad; la prueba más grande de la debilidad de un partido es la amorfia y la ausencia de fronteras bien delimitadas; el partido se fortalece depurándose” e. Carta de Lasalle a Marx (1852) que encabeza ¿Qué hacer? de Lenin

El que debilita, por poco que sea hace daño, es imperdonable. El PRD de hoy es la unidad de voluntad, que excluye todo fraccionalismo y toda división del poder dentro del Partido.

Ahora se impone una disciplina de hierro para poder obtener la conquista del Poder. Que nadie se equivoque y se salga de ese criterio.

¡Y que sepan que los partidos se fortalecen depurándose!

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