25.8 C
Santo Domingo
martes, mayo 5, 2026

PRD: disciplina, democracia, Víctor y Tony

 

Por Fernando Peña

La política es discrepancia. A pesar de los grupos que conformemos, de las alianzas que trencemos, hay una radical pluralidad una y otra vez…

Es verdad que no se puede sofocar la libertad de opinión en el seno de los partidos políticos, pero sus miembros y dirigentes deben respetar sus reglas, sus normas, sus estatutos, sus resoluciones y línea política transitoria o no, que hayan adoptados.

Uno de los teóricos más importantes del siglo XX, Leo Strauss, insistía siempre en que las cuestiones fundamentales de la política son perennes. Volvemos a ellas una y otra vez. Su íntimo enemigo en la academia norteamericana, Sheldon S. Wolin, matizaba que en realidad a la hora de pensar la política estamos comerciando de continuo entre lo viejo y lo nuevo…

Uno de los graves problemas históricos del PRD ha sido su indisciplina, ese espíritu de intolerancia de su cúpula, ese juicio individual de cada dirigente que se cree superior e intocable, y que puedes decir, hacer y deshacer sin ninguna sanción.

Pero, en el nuevo concepto, en el nuevo quehacer político que ha impuesto el nuevo líder Miguel Vargas, acorde con la actualización que necesitaba el PRD, las cosas han cambiado, si bien impera la discusión libre, exige respeto a los estatutos y línea partidaria asumida por la organización en sus organismos.

Atrás quedo el desacertado espíritu de intolerancia que ha caracterizado en todos los tiempos a los dirigentes del PRD, donde incluso no respetaban al propio líder histórico, Pena Gómez.

Pero, en política como en religión resulta igualmente absurdo intentar hacer prosélitos por el fuego y la espada. En una y otra, raramente es posible curar herejías con persecuciones.

La sanción, la amonestación es correcta, en este caso la realizada a Víctor Casanova, independientemente de que sus juicios sean por convicciones, o que sean para salvarse o salvar su trabajo o su status.

Si, la política es discrepancia. Y ello nos demuestra que todos y cada uno de nosotros somos distintos respecto al que tenemos al lado; también lo somos en nuestras trayectorias de vida, en las memorias que albergamos, en las expectativas que nos mueven, en las pasiones que nos recorren, en las fantasías que generamos, en nuestros modos de razonar….

Lo de Víctor Casanova es entendible… y lo de mi hermano Tony Pena Guaba que expresa públicamente unas discrepancias, unas opiniones, unos proyectos e ideas contraria a la línea política del PRD, a la alianza táctica con Danilo MedinaPLD.

Es que no acaban de entender que solos es muy difícil conseguir nada, pero que bien organizados es cómo se han logrados y se logran las cosas.

Es un error de ambos trasladar los modos de pensar la guerra a la política. Que no es momento del uso de las armas de punta y fuego.

Evidentemente que ambas posiciones, la de Víctor y Tony Pena, es la cercanía de una olla de presión interna, que acecha la pugna y que podría llevarse o poner en riegos carreras políticas por la que llevan luchando años, porque la disciplina, el respeto a la línea partidaria a sus estatutos no será negociada por el líder del partido blanco, Miguel Vargas Maldonado.

Aquí no se trata de callar sus opiniones discrepantes, no, porque en definitiva la política encara los conflictos desde el diálogo, el intercambio de razones, pero en el marco de la disciplina, del respeto a lo acordado en la organización, de su línea política establecida.

Cercenar el respeto a lo pactado, lo acordado, la línea política, representa un flaco favor a la democracia.

El autor es periodista

SIMILARES

POPULARES