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domingo, marzo 8, 2026

Presidente Danilo, corrupción y sanción

Por Fernando Peña

El concepto de corrupción se desprende del latín corrupto, que es el resultado de la acción de corromper. La corrupción nunca es pasiva sino necesariamente activa, en el sentido de que pervierte y altera el recto orden de las cosas.

Es totalmente cierto que el fenómeno de la corrupción es uno de los grandes problemas que el presidente Danilo Medina ha enfrentado en sus gobiernos, las conductas irregulares de los servidores públicos han sido develada, sancionada y los infractores traducidos a la justicia.

Las quejas y denuncias, muestran que durante los gobiernos de Danilo Medina las sanciones han alcanzado su mayor nivel de atención, si bien no ha habido una reducción real de la corrupción, se nota una mayor eficiencia en la sanción, donde se traduce a la justicia a los infractores.

La gente, los ciudadanos se quejan por este fenómeno de la corrupción, pero observan un interés marcado del gobierno y el presidente Danilo Medina para la sanción.

Es evidente que ha habida reducción en la distancia entre quejas y sanción, podríamos decir que casi se igualó.

Con Danilo Medina ha habido un constante crecimiento de las sanciones.

Lamentablemente cuando el gobierno o el ministerio publica asume el sometimiento a la justicia, estas, las denuncias y sometimientos, no terminan en sanciones penales definitivas.

¿Cómo leer esto? ¿Acaso refleja esto encubrimiento y falta de ajuste de cuentas?

No lo creo.

Los jueces que le ha tocado proceder con las sanciones quedaran muy mal parado ante la historia y los ciudadanos dominicanos por su encubrimiento y falta de castigo.

En los periodos de gobiernos del presiente Danilo Medina hemos visto una inusitada insistencia en el tema del combate a la corrupción, la transparencia y la rendición de cuentas.

Aunque es un reclamo viejo, la gente observa un sesgo político, y va perdiendo no interés sino objetividad y credibilidad, lo que es lamentable porque este reclamo, así como es viejo es intrínsecos a la democracia.

Y es que el combate a la corrupción no debería ser político sino antiético…

El objetivo debe ser buscar intencionalmente el bien de la función y el bienestar de los ciudadanos y los servidores públicos, apegada a la participación democrática, la racionalidad argumentativa.

El presidente Danilo Medina le ha ganado esa batalla a sus contrincantes y adversarios.

¡Hasta esa la ha ganado Danilo!

 

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