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Los Toros logran el título de la LIDOM

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Derrotaron anoche a los Tigres del Licey en el Estadio Quisqueya para llevarse la final 5-3. Candelario fue el Más Valioso

Nada ni nadie pudo con el “Toro-lío”. Ni un comienzo 0-5 ni las tribulaciones propias de una temporada de béisbol. Esta será recordada como la maquinaria ensamblada por Raymond Abreu y su equipo de operaciones de béisbol, la que Lino Rivera dirigió como un maestro de esta pelota y donde brillaron apellidos como O´Brien, Valdespín, Candelario, Mateo y Lake, entre otros que anoche se dieron el anhelado baño del espumante con que se festeja una corona.

Los Toros del Este son los nuevos campeones de la pelota otoño-invernal en su versión 2019-20 tras obtener su quinta victoria de la final pactada a un 9-5.

La escuadra taurina volvió a atacar sin piedad para vencer anoche 7-1 a los Tigres del Licey y así obtener la tercera corona de su historia en el béisbol profesional dominicano. Alen Hanson, que el lunes tuvo un triple que limpió las bases en el séptimo acto, volvió a decir presente ayer al disparar un cuadrangular que puso el partido 2-0 en el séptimo, episodio en el que fabricaron otra carrera.

Los ganadores marcaron un par de vueltas en el octavo y dos en el noveno para sellar el triunfo ante un Licey que por segunda final consecutiva ve a otro equipo celebrar en su casa del Estadio Quisqueya. Los azules ganaron tres encuentros en esta última ronda.

Los Tigres tuvieron 18 entradas y un tercio entradas sin anotar, una sequía que arrancó en el sexto episodio del sexto partido de la final del pasado domingo y que concluyó anoche en el séptimo, cuando un sencillo del emergente Carlos Franco, en conteo de 0-2, remolcó al jardinero Jorge Bonifacio desde la intermedia con un out.

Candelario, el JMV

Jeimer Candelario, el antesalista de los Toros, fue seleccionado como el Jugador Más Valioso de la final. Anoche se fue de 3-2 con una anotada. Dentro de sus aportes a los nuevos monarcas están dos jonrones y una defensa de primera en la llamada esquina caliente.

Junior Lake, que por tercera campaña consecutiva se corona con un equipo diferente, anoche sacudió triple y se estafó dos bases. Otro con una cadena de cetros es Yunesky Maya, el lanzador cubano que por cuarta ocasión celebra un título en el patio. Ha ganado con Licey, Águilas Cibaeñas, Estrellas Orientales y ahora los Toros.

Ganó Paolo Espino (1-0), quien trabajó cinco entradas y dos tercios de tres hits, dos transferencias y cuatro ponches. El derecho no permitió carreras. Perdió Lisalverto Bonilla (1-1).

El relevo de los Toros volvió a lucirse, logrando outs importantes que solo aumentaban el dolor y la impaciencia de los seguidores azules en el viejo parque Quisqueya. Su labor de anoche fue de tres entradas y un tercio de una carrera, dos imparables, una transferencia y dos abanicados.

Para el boricua Lino Rivera, este es su segundo título en la pelota otoño-invernal tras coronarse con las Águilas en 2017-18, cuando derrotó al propio Licey que también fue comandado por el colombiano Luis Urueta, que tiene 0-2 en finales con los felinos.

Los Toros, que perdieron el pasado campeonato ante las Estrellas, son el sexto equipo que gana un torneo desde la temporada 2014-15, cuando los Gigantes se coronaron. Luego le tocó al Escogido (2015-16), después al Licey (2016-17), Águilas (2017-18) y las Estrellas (2018-19). Este es un hecho sin precedentes en la pelota local. El Este del país, con Estrellas y Toros, se ha llevado los dos últimos cetros. El de esta contienda tiene el sello del “Toro-lío”.

Habla el Más Valioso

Jeimer Candelario se encontraba en la parte de atrás de la tarima mientras los principales ejecutivos de los Toros del Este recibían la copa que los acreditaban nuevos campeones nacionales del torneo otoño-invernal 2019-2020.

Rápidamente se acercó hasta la parte de adelante cuando su nombre fue mencionado por Juan Julio Báez hijo, el maestro de ceremonia, como el Jugador Más Valioso de la final. Con su trofeo en manos comenzó a celebrar la distinción junto a sus compañeros.

“A Dios las gracias por todo esto. Estamos totalmente puestos en las manos de Jehová, quien nos ha dado la fuerza y la destreza para esta victoria. Hoy estamos celebrando este campeonato al igual que toda esa fanaticada que siempre nos apoyó desde el primer día del torneo”, dijo Candelario.

El antesalista finalizó con un promedio de bateo de .357. Fue parte importante en la victoria del pasado lunes de su equipo sobre el Licey en el rally de ocho carreras en la séptima entrada al conectar uno de los tres cuadrangulares en ese episodio. Anoche se fue de 3-2, incluido un doble y una carrera anotada.

“Este equipo siempre estuvo positivo. Esa fue la clave. El plan no era meter miedo, sino hacer el trabajo y fue lo que hicimos gracias a Dios”, sostuvo Candelario, quien se inscribió para la Serie del Caribe de Puerto Rico.

Jeimer Candelario fue seleccionado el Jugador Más Valioso de la serie final. El tercera base pegó dos jonrones y jugó buena defensa.

Lake, Maya y Filia, en la lista para Puerto Rico

Junior Lake, Yunesky Maya y Eric Filia son parte de los refuerzos que estarán acompañando a los Toros del Este para la Serie del Caribe, que arranca este sábado en el Estadio Hiram Bithorn, de San Juan, Puerto Rico.

La información la ofreció el gerente general de los nuevos campeones nacionales, Raymond Abreu, minutos después del triunfo sobre los Tigres del Licey 7-1 en el octavo encuentro de la serie final celebrado anoche en el Estadio Quisqueya Juan Marichal.

“Ellos han mostrado su interés en representar ahora a la República Dominicana en la Serie del Caribe. En mi caso no voy a celebrar. Es directo para la oficina que voy a comenzar a estructurar el equipo”, apuntó Abreu, que está por segunda ocasión seguida en ese puesto con el representativo de La Romana. Lake y Maya son originales de las Estrellas Orientales y Águilas Cibaeñas, mientras que Filia es de las Estrellas y en la serie semifinal accionó con los Leones del Escogido y en la fina con Licey, respectivamente.

“Hay un grupo de peloteros que antes del juego se me acercaron o me llamaron para ponerse a la disposición. Ya para mañana (hoy) tendremos con más detalles de los jugadores que van para la serie”, indicó el gerente general.

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«Analizando la cultura del descarte»

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Por Lisandro Prieto Femenía

«No puedes controlar a tu propia gente por la fuerza,

pero puedes distraerlos con el consumismo»

Noam Chomsky

Hace unos cuantos años el Papa Francisco realizó en su encíclica “Laudato Si” (2015) una denuncia que en su momento sonó poderosa y se fue diluyendo, como todo en este mundo líquido: criticó una sociedad que trata a las personas y a los recursos naturales como objetos desechables, promoviendo de esta manera un estilo de vida basado en el derroche y la falta de respeto por la dignidad humana y el ambiente. Esa reflexión nos invitó a profundizar en el concepto del derroche y su relación con una vida estrictamente inauténtica, que hoy volveremos a discutir con ustedes.

La frase o término mismo de “cultura del descarte” fue popularizado por el Papa Francisco para describir una realidad durísima pero, paradójicamente, abrazada y naturalizada por todos nosotros, a saber, tratamos a las personas, a los animales y a nuestro ambiente como basura luego de haberlos usado, disfrutado, consumido, como si fueran cosas reemplazables al dejar de ser “útiles”. ¿Suena duro verdad? Más dura es la realidad, en tanto que se ha instalado como “normal” la sistematización de la marginación de personas, multiplicando día a día la cantidad de pobres y desesperados que, por más que los neguemos y no los miremos, comparten mundo con todos nosotros.

El consumo desproporcionado y el derroche, en este contexto, puede entenderse como una manifestación de una vida carente de autenticidad puesto que carece de un sentido profundo y significativo más allá de la patética visión de felicidad mediante la adquisición de bienes y servicios. Evidentemente tenemos que meter a Heidegger aquí justamente porque para él la autenticidad se logra cuando uno vive de acuerdo con su propio ser y no simplemente conforme a las expectativas y normas impuestas por una sociedad enferma. Visto así, el derroche se traduce en sintonía con un síntoma de una vida alienada del propio ser, o sea, que ha reemplazado su interés por existir por el interés a tener, gastar, acumular, lucir y demostrar. ¿Patético no?

En su obra “La pregunta por la técnica” (1954), Heidegger analizó cómo la tecnología moderna no solo transforma nuestra relación con el mundo, sino con nuestra comprensión del ser mismo al aseverar que «la esencia de la técnica no es nada técnico. La técnica es una manera de revelar, es decir, de traer a la luz y hacer que se manifieste aquello que, en sí mismo, no es manifiesto» (Heidegger, «Die Frage nach der Technik», 1954). La tecnología es mucho más que un conjunto de herramientas y procesos puesto que tiene un impacto más profundo en nuestra forma de comprender nuestra existencia ya que es un modo de revelación que transforma la percepción del ser y el mundo circundante. El peligro que visualizaba Heidegger, hace setenta y cinco años, sobre la técnica es que nos conduzca a una visión del mundo como recurso disponible para la explotación y el dominio del ser humano mediante un enfoque instrumental que puede reducir las cosas y las personas a meros objetos “útiles” en función de fines técnicos y económicos, en lugar de ser valorados en su propia dignidad y singularidad. El hombre como “cosa útil”…¿Les suena conocida la película?

Pensemos en algo muy básico, que todos los que tenemos más de treinta y pico de años hemos podido experimentar: ¿Acaso en nuestra niñez no era sorprendente que los artefactos del hogar duraran más tiempo? ¿No era común que casi todo lo que se rompía se reparaba? Aún más, ¿no notan Uds. que las cosas duran cada vez menos tiempo y son cada vez más ordinarias? Ni hablar de la época de nuestros abuelos en la que se utilizaban utensilios de uso reiterado, como las jeringas de vidrio, las botellas del mismo material para la leche y la inexistencia del plástico para envolver cualquier producto alimenticio, entre tantos otros. ¿No era acaso ese mundo mucho más saludable, a pesar de haber contado con muchísimos menos desarrollos científicos y tecnológicos? No lo sé, lo que sí puedo afirmar es que pasamos de vivir con cosas a vivir para las cosas. Prueba cabal de ello lo podemos experimentar cuando nos olvidamos nuestro teléfono celular al salir de casa y sentimos, literalmente, que nos falta algo tan vital como un brazo o una pierna, pero no, es ese aparato «que nos tiene conectados».

En reiteradas ocasiones, en las que estoy seguro, amigos lectores, me habrán acompañado con su lectura, hemos descrito al consumismo como objeto de crítica por parte de numerosos filósofos y teóricos sociales. Uno de ellos, Zygmunt Bauman (1925-2017), en su libro Vida de Consumo (2007) sostuvo que la sociedad contemporánea convierte a los individuos en permanentes consumidores, situación que los lleva a construir su propia identidad mediante los bienes que se adquieren y/o desechan:

«En una sociedad de consumo, «ser» significa «ser visto como consumidor», y el consumo mismo se convierte en el sustituto de la vida» (Bauman, 2007).

No es accidental que hayamos enunciado año de nacimiento y muerte de Bauman al lado de su nombre: casi un siglo de vida (y no cualquier siglo) le mostró al filósofo polaco-británico cómo pasamos de ser carne de cañón para dos guerras mundiales y otras más, a ser cosas útiles para un sistema político y económico que requiere cada vez más consumidores golosos y obedientes que pregunten poco y repitan todo.

También el filósofo canadiense nacido en 1931 Charles Taylor, sostiene en su obra titulada “La Ética de la Autenticidad” (1991), una fuerte crítica a la superficialidad de la vida moderna y el énfasis puesto en el consumo, argumentando que la búsqueda de autenticidad ha sido completamente distorsionada en nuestra cultura posmo-tanatofílica (liviana, líquida y amante de la indiferencia ante la muerte, en criollo), llevando al extremo un enfático amor por el individualismo y el hedonismo resultando en una posterior desconexión de los valores y tradiciones que, si bien no son perfectas, al menos buscaban darle sentido a la vida:

«La ética de la autenticidad, como la entiendo, no es una ética de ‘afirmar el yo’ en el sentido en que se dice a menudo. No se trata de poner al descubierto nuestra identidad personal y luego emprender una tarea de autenticación. Más bien, es sobre la forma en que configuramos nuestras vidas, nuestras relaciones y nuestras instituciones» (Taylor, 1991).

Acercándonos cada vez más al presente, el filósofo esloveno Slavoj Žižek también nos brinda material de sobra para entender esta crítica a la sociedad contemporánea, especialmente a la noción de la cultura del descarte como un fenómeno que va más allá de la simple eliminación de objetos materiales. Žižek nos va a sugerir en “Vivir en el fin de los tiempos» (2010) que esta cultura refleja una mentalidad profundamente arraigada en el capitalismo globalizado, donde las personas y los valores son también descartados cuando ya no son de utilidad para la producción y el consumo:

«La cultura del descarte no es simplemente sobre deshacerse de cosas viejas o rotas; es sobre desechar incluso a las personas, relaciones, ideas y valores que ya no sirven a los intereses de la producción y el consumo» (Žižek, 2010).

Posteriormente, en el año 2012, Slavoj Žižek protagonizó un documental denominado «La guía perversa de la ideología», en el que analiza la ideología de la sociedad de consumo y sus efectos, teniendo como escenario de fondo un basural. Y no es casual la elección de dicha ambientación, puesto que Žižek la utiliza como metáfora visual- literalmente el gordo está en un basurero gigante- de la sociedad que crea enormes cantidades de desechos y cómo estos desechos reflejan las contradicciones y problemas inherentes al estilo de vida que llevamos actualmente. El basural no es solamente un lugar físico donde se depositan los desechos, sino un potente símbolo de cómo la ideología capitalista salvaje trata a las personas y a los objetos una vez que han perdido su valor económico:

«El basural es donde terminan no solo los productos que ya no usamos, sino también las personas que la sociedad considera ‘desechables’. Este es el lado oscuro del brillo y la promesa del capitalismo: una acumulación constante de residuos que incluye vidas humanas» (The Pervert’s Guide to Ideology, 2012).

La cultura del descarte que venimos describiendo y que, en la escena del basural se ve patente y literalmente, no sólo genera un impacto ambiental negativo, sino que también tiene profundas implicancias sociales y éticas. A pesar del olor, a pesar de que pasamos delante de las montañas de basura a diario, a pesar de ver casi cotidianamente seres humanos hurgando en ella para conseguir comer o «algo de valor», lo interesante es que todos vivimos como si ese costo oculto no existiera. ¿Por qué será? Pues bien, Žižek nos explicará que la ideología de consumo perpetúa en nosotros una ilusión de satisfacción y felicidad que se desvanece rápidamente, como lo haría cualquier droga, dejando tras de sí una estela de residuos: esta dinámica revela una contradicción básica de nuestro estilo de vida que se sustenta en la promesa de progreso y bienestar que se logra a expensas de crear una creciente masa de desechos y exclusión social:

«La verdadera catástrofe no es solo la acumulación de basura, sino la lógica subyacente que produce esta basura. El capitalismo necesita constantemente crear y descartar para sostener su ciclo de producción y consumo» (The Pervert’s Guide to Ideology, 2012).

Lo que intenté hacer aquí, querido lector, es presentar una pequeña ilustración de cómo la cultura posmoderna híper-globalizada, impulsada por la lógica del mercado y la eficiencia económica, nos ha llevado a una deshumanización criminal y alienación generalizada. Pero no basta con «ilustrar», mostrar, criticar o denunciar, no, de lo que realmente se trata pensar filosóficamente es de invitar a cuestionar y a resistir esta dinámica vital enfermiza y adictiva y sugerir enfáticamente una verdadera transformación social que requiere de una reevaluación de nuestros valores y prioridades más allá de las demandas del estúpido y sensual estilo de vida que venimos naturalizando desde hace más de cien años de manera cada vez más intensa mediante la alienación de la adquisición constante como regla básica del éxito y del triunfo de la cosificación innecesaria de seres que pudiendo pensar, prefieren comprar.

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Habrían ultimado este lunes a uno de los presuntos responsables de la muerte de agente DICRIM

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Agentes del Departamento de Investigaciones Criminales (DICRIM) habrían ultimado la noche de este lunes a uno de los presuntos responsables de la muerte de Everson Pérez, miembro de ese departamento, durante un supuesto atraco, mientras que otro estaría prófugo.

Según ha trascendido, el ultimado responde al nombre de Marco Antonio Ramírez del Carmen (a) Maicol, quien supuestamente fue localizado en la calle primera del sector La Ciénega.

De acuerdo a los detalles, los agentes trasladaron a Ramírez del Carmen al Hospital Moscoso Puello, luego del tiroteo. Hasta el momento se desconoce las circunstancias en que habría ocurrido este hecho.

Más temprano, enviaron a esta redacción varios videos en los que se observa a miembros de DICRIM en el referido sector. Asimismo, en uno de los videos se escuchan varios disparos.

Desde que se conoció la muerte de Pérez a manos de desconocidos, el DICRIM y demás cuerpos de seguridad, han iniciado una exhaustiva investigación para dar con los culpables.

#ElNuevoDiarioRD

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