PIE DE FOTO.-El gobernador de Puerto Rico de ese entonces, Aníbal Acebedo Avile, quedó maravillado, lo recibió, y él le regalo una de sus obras, ahí estuvimos con él, junto al alcalde de Lajas, Puerto Rico, Marcos “Turin” Irizarry.
Por Fernando Peña
De Claudio Pacheco el artista, el ser humano, el amigo quedaran gravado gratos recuerdos en la memoria colectiva y de cada uno de nosotros.
El, artista, maestro del pincel, bohemio empedernido, humilde por naturaleza y convicción, vivió su vida a su manera, a la manera del artista, del genio incomprendido muchas veces, tolerado otras y aceptados por todos, por su talante de hombre de bien y su maestría con el pincel.
Recuerdo que, con su teatralidad, su ímpetu, con el buen amigo Reynaldo, sabedor de mis vínculos en Puerto Rico me dijo: “tu tienes que internacionalizarme, sacarme del país, vamos a hacer una ruta por museos y alcaldía de Puerto Rico”. No bien me lo planteo cuando ya estábamos organizando viaje y haciendo los tramite y la agenda.
Cuando llegó a Puerto Rico, cargado de sueños y valorado como todo un maestro, se sentía feliz, allá lo recibieron el alcalde de Lajas, de San German, de Hormigueros, entre otras personalidades y directores artístico.
Se presentó en museos, universidades, alcaldías, fue todo un éxito y reconocimiento a su talento. Sus obras están en esos museos y adornan los salones de las alcaldías de Puerto Rico.
Todos quedaron impactados con el maestro Claudio Pacheco, lo deleitó haciendo maravilla con el pincel y dejando en grandes lienzos diferentes versiones de Don Quijote, sin excluir la del caballo blanco que del infinito se precipita a comerse la hierba que pródiga crece en las llanuras del Caribe.


Dentro de su colección, existe un Quijote recreado, en vez de en la llanura de la Mancha, en un tiempo impretérrito, acompañado de palmas cuyos penachos representan cabelleras femeninas, despeinadas curiosamente con tacto estético, prodigio fuera de serie de un inventor por demás risueño.


El gobernador de Puerto Rico de ese entonces, Aníbal Acebedo Avile, quedó maravillado, lo recibió, y él le regalo una de sus obras, ahí estuvimos con él, junto al alcalde de Lajas, Puerto Rico, Marcos Irizarry.
Tengo el honor, junto a Reynaldo, su gran amigo, de haberlo paseado por esos corrillos culturales de la vecina Isla del Encanto.
La comunidad artística de Puerto Rico llora junto a nosotros su partida a destiempo.
Descanse en paz maestro!
