El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, tras la autorización de la jueza Carolina Lebbos, logró asistir visiblemente afectado, al velorio de su nieto Arthur Araújo da Silva, de siete años de edad, fallecido este viernes a consecuencia de una meningitis, en Sao Bernardo do Campo, Sao Paulo.
El exmandatario brasileño logró abordar un helicóptero a las 07:00 hora local en la sede de la Policía Federal de la capital de Paraná, para su traslado al aeropuerto de Bacacheri, donde lo condujeron en un aeroplano gubernamental.
En las afueras del cementerio y crematorio Jardín de la Colina unas 250 personas le transmitieron mensajes de solidaridad.
Seguidores del exgobernante gritaron y exhibieron letreros con el slogan Lula libre. Entre el grupo de familiares, amigos y partidarios se encontraban la expresidenta Dilma Rousseff y el político Fernando Haddad, excandidato presidencial.
«Los padres no deberían enterrar a un hijo y un abuelo no debería enterrar a su nieto», dijo el exlíder metalúrgico, según transmitió la presidenta del Partido de los Trabajadores, Gleisi Hoffmann, quien lo visitó el viernes después de la afligida noticia.



