Por Fernando Peña
El PRD, como la totalidad de los partidos políticos, debe hacer una verdadera revolución interna, pero primero deben intentar mejorar ellos mismo, cada dirigente, para que así otros también lo hagan, es decir, que el cambio debe partir primero por cada dirigente.
El PRD tiene que convocar a todos, a quienes quieren desarrollar una vida con sentido, buscando la virtud y el crecimiento, tanto personal como social.
Que tenga cercanía a la base política. A los jóvenes…
Que ayude a tener, construir una vida con significado, donde los esfuerzos individuales rindan frutos y aporten a un esfuerzo colectivo por la construcción de una sociedad dominicana mejor para cada ciudadano, su familia, sus seres queridos.
Hacerle conciencia a cada persona, a cada ciudadano de la necesidad de entender que el sistema, el mercado y la economía son la suma de nuestras acciones, es decir, que su resultado es el reflejo de lo que somos nosotros, por lo que, si no partimos por cambiar nosotros como personas, las cosas no van a cambiar.
Un PRD que no segrega ni separa entre buenos y malos, que no genera odios ni monstruos ficticios, sino que se preocupa de ser siempre de proposición y nunca de oposición, que entiende que la verdadera revolución es intentar mejorar uno mismo para que otros también lo hagan, es decir, que el cambio parte por ti.
Que entiendan que los que asuman el liderazgo en los barrios, en los municipios, en las instituciones y grupo de la sociedad no pueden inclinar que los beneficios de las políticas públicas recaigan sobre los que tienen más poder, más dinero, más influencia, sino que tienen que recaer sobre los que más lo necesitan.
Los políticos y partidos tienen que empezar a actuar más racionalmente, más respetuosamente, más comprensivamente, más civilizadamente.
El intento que hace el PRD en estos días por agruparse para aportar ideas y experiencias con el propósito de resucitar es correcto, el PRD tiene que recuperar espacios.
Miguel Vargas va tomando aire, vuelo, jala el poco oxígeno que los mantiene con vida partidaria.
Hay que demostrar que el PRD no están acabados, y que, por el contrario, su experiencia y camino de décadas recorrido es la base para el renacimiento.
Ciertamente con valores y principios partidarios se puede rescatar para que hoy nuevos jóvenes asuman y puedan ser sólidos, dejar atrás la vieja práctica de solo estar al asecho de quién llega, quien gana, quien es candidato, como agarrar algo, quieren se dirigentes, diputados, desde el balcón.
Pero nada de eso se hará con palabras y a destajo, no, es asumiendo un cronograma de rescate, de actividades, de visitas, de entusiasmo, de planteamiento sobre los temas nacionales.
Y quien tiene que asumir, encabezar ese trabajo, dar el ejemplo de entrega, de entusiasmo y empoderamiento del cambio en el PRD es su nuevo líder Miguel Vargas, ligar su experiencia de gerencia privada con la gerencia política.
Asumir el liderazgo político y conexión con la gente, con el pueblo y básicamente con los dirigentes de la base, medio y alto del PRD.
Si no, olvídense de eso…
