Por: Rafael Díaz Filpo, juez Emérito Primer Sustituto del Presidente del TC
Acercar la Constitución a la ciudadanía fue una de las decisiones más acertadas adoptadas durante los primeros años del Tribunal Constitucional, porque la consolidación de la justicia constitucional dominicana exigía construir jurisprudencia de calidad, fortalecer la institucionalidad y al mismo tiempo sembrar en la población una cultura de respeto a los valores, principios y derechos consagrados en la Carta Sustantiva.
Esa visión llevó a los trece primeros jueces del Tribunal Constitucional a recorrer el país en un amplio programa de difusión constitucional que alcanzó las treinta y una provincias y el Distrito Nacional, permitiendo un contacto directo con estudiantes, profesores, abogados, líderes comunitarios, organizaciones sociales y ciudadanos interesados en conocer el contenido y alcance de la Constitución de la República, en una experiencia inédita para una alta corte dominicana.
Llevar la Constitución a la ciudadanía respondía a una convicción institucional y también a un mandato legal contenido en la Ley número 137-11, que atribuyó al Tribunal Constitucional la responsabilidad de promover el estudio, la investigación y la difusión de la Constitución y de los valores que la sustentan, tarea que los primeros jueces asumimos con plena conciencia de que la protección efectiva de los derechos fundamentales comienza cuando las personas conocen sus derechos, comprenden sus garantías y entienden el alcance de las instituciones llamadas a protegerlas.
Con esa visión se desarrolló una intensa agenda académica y educativa que llegó a escuelas, universidades, gremios profesionales, organizaciones sociales y comunidades de todo el territorio nacional mediante conferencias, seminarios, diplomados, publicaciones, concursos estudiantiles, talleres y jornadas formativas que permitieron acercar el conocimiento constitucional a miles de ciudadanos y fortalecer la comprensión del papel que desempeña el Tribunal Constitucional dentro del Estado social y democrático de derecho.
Bajo el liderazgo del magistrado presidente Milton Ray Guevara se impulsó una visión institucional que entendió que la Constitución debía salir de los tribunales y encontrarse con la gente. Esa tarea fue asumida con entusiasmo por los trece jueces constitucionales, quienes participamos activamente en jornadas académicas, conferencias, encuentros comunitarios y actividades de formación que permitieron llevar el mensaje constitucional a cada rincón de la República Dominicana, construyendo una relación directa con la ciudadanía y fortaleciendo la confianza en una institución que apenas comenzaba a escribir su historia.
Aquella labor fue respaldada por diversas comisiones de trabajo creadas por el Pleno para impulsar áreas estratégicas de la institución. Las actividades del Mes de la Constitución coordinadas por el magistrado Justo Pedro Castellanos Khoury, la labor desarrollada por la Comisión de Género bajo la dirección de la magistrada Katia Miguelina Jiménez Martínez y el extraordinario trabajo realizado desde la Comisión Editorial encabezada por el magistrado Víctor Joaquín Castellanos Pizano contribuyeron a expandir la presencia del Tribunal Constitucional en la vida nacional, promoviendo la enseñanza de la Constitución, fortaleciendo la difusión de los derechos fundamentales y desarrollando una valiosa producción bibliográfica que hoy constituye una referencia obligada para el estudio del constitucionalismo dominicano.
La difusión constitucional también alcanzó a la diáspora dominicana mediante una presentación institucional realizada en la ciudad de Nueva York, cuya coordinación tuve el honor de asumir, permitiendo acercar el trabajo del Tribunal Constitucional a miles de dominicanos residentes en los Estados Unidos y fortalecer sus vínculos con la evolución constitucional de su país, esfuerzo que se complementó con el ciclo nacional de conferencias desarrollado por los jueces constitucionales, ocasión en la que dicté la conferencia “Azua y la Constitución”, dedicada a destacar los aportes históricos de esa provincia al constitucionalismo dominicano.
Desde el inicio existió la convicción de que el Tribunal Constitucional debía mantener una relación cercana con la ciudadanía, pues las altas cortes fortalecen su legitimidad mediante la calidad de sus decisiones y mediante la confianza que logran generar en la sociedad, razón por la cual los jueces constitucionales salimos al encuentro de la gente, explicamos la Constitución en las provincias, escuchamos inquietudes y promovimos una cultura de respeto a los derechos fundamentales.
Los resultados de ese esfuerzo comenzaron a reflejarse en el creciente interés de estudiantes, profesionales y líderes comunitarios por los temas constitucionales, permitiendo que la Constitución dejara de ser un documento conocido únicamente en los espacios jurídicos para ocupar un lugar cada vez más visible en escuelas, universidades, organizaciones sociales y medios de comunicación.
Esa cercanía ayudó a fortalecer la confianza ciudadana en una institución que apenas iniciaba su camino y permitió que amplios sectores de la sociedad comprendieran que la Constitución es una norma viva que protege derechos, organiza el poder público y garantiza la convivencia democrática.
Cuando se examine la obra desarrollada durante los primeros años del Tribunal Constitucional, las sentencias ocuparán un lugar de especial relevancia, aunque también deberá reconocerse el esfuerzo realizado para llevar la Constitución a cada rincón del país, acercarla a la ciudadanía y convertirla en parte del debate público nacional, pues esa labor de difusión y formación contribuyó a construir la confianza, el respeto y la credibilidad que hoy distinguen a una de las instituciones más sólidas de la República Dominicana.
