El covid-19 ha generado incertidumbre y vulnerabilidad en la salud mental de las familias y los individuos en particular. Algunas personas ya tenían problemas que se exacerbaron con la emergencia sanitaria, aseguró ayer el doctor Luis Vergés Báez, terapeuta.
En ese sentido, llamó a las autoridades a reforzar las medidas para tratar el deterioro de la salud mental, afectada con estresores como como son los trastornos del sueño y la ansiedad.
El profesional de la conducta y la salud mental se refirió al trastorno de ansiedad, el cual ha sido el más prevalente durante el estado de emergencia, con un 39%. “Es que la incertidumbre y sensación de descontrol trae muchas interrogantes y un imaginario de fatalidad y expectativas catastróficas, lo que ocasiona este tipo de trastornos”, dijo el especialista. Se debe actuar ante los trastornos reforzando los programas.
Existen los trastornos del sueño, lo que experimenta un 24% de la población estudiada en el Servicio Nacional de Salud. Los trastornos de depresión afectaron a un 16%, dijo.
Durante la pandemia el 3% de la población ha tenido intentos suicidas, y ese porcentaje es muy alto. Vergés se refirió además a las condiciones subclínicas, como la que afectó al 20% de la población, que aseguró que ahora tiene problemas en la familia que antes no tenía.
Entre esos problemas están los insultos, violencia infantil y un 60% tuvo intolerancia a los niños.
Asimismo, otras personas no tenían síntomas vinculados a su salud mental y lo desarrollaron, dijo el terapeuta Vergés Báez.
En estos momentos nadie puede hacerse de la vista gorda ante el deterioro de la salud mental, ya que hacen falta programas que ayuden a hacer las intervenciones de lugar, dijo.
Población
Más de nueve mil pacientes fueron atendidos desde la red del Servicio Nacional de Salud (SNS), en coordinación con la Universidad Autónoma de Santo Domingo, el Colegio de Psicólogos y profesionales voluntarios.
En un estudio realizado por expertos en salud mental de la Universidad Católica Santo Domingo, el 8% de la población estaba desempleada y el 17% suspendida de sus empleos. Más del 80% de la población ha visto afectado su estado de bienestar, lo que representa un detonante. Las mujeres han sido más afectadas emocionalmente
