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jueves, octubre 1, 2026

El cambio prometido, que se cumplan las promesas de campaña

Por Fernando Peña

Nadie en su sano juicio pretende que el PRM inicie a partir del 16 de agosto un radical cambio de la noche a la mañana, mucho menos que lo lleve a cabo un presidente y un partido conservador, con ataduras fuerte de los sectores económicos y oligárquico del país.

Tenemos un país con calamidades de décadas, con una franja de pobres, sin una clase económica domínate de conciencia, donde mas que el país, la patria, priman sus intereses, donde no abraza junto a la clase política un proyecto de nación viable y razonable.

Cada presidente, cada gobierno sucumbe ante ellos…

Cambiar esta realidad no será fácil, mas no imposible, y el primer obstáculo es que no somo un pueblo educado ni organizado, ese es el primer obstáculo serio, si es que existe ese interés del nuevo presidente Luis Abinader.

Un viso positivo es que, por las primeras designaciones del presidente electo, Luis Abinader, al parecer lleva una nueva clase social al poder, ojalá que sea garante del anhelado bienestar.

El pueblo dominicano de manera casi absoluta le ha conferido la responsabilidad de conducir los destinos de la patria en una votación que superó el 53,05 % , millones de personas acudieron a las urnas con un profundo malestar social que se tradujo en el rechazo contundente de los otrora imbatibles partidos (PLD) que habían detentado la presidencia de la república por varias ocasiones.

Las expectativas son muchas.

Ojalá no se inicie el nuevo gobierno este 16 de agosto sobre la base del odio y la persecución innecesaria y politiqueras.

El combate a la corrupción e impunidad no puede ser sobre la base del odio, sino sobre pruebas y casos debidamente documentados, con pruebas y testimonios irrefutables.

La gente voto por inconformidad social, por hastío, por ver las mismas caras en los puestos públicos y en las cámaras legislativas y municipios.

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