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jueves, marzo 12, 2026

Trump anuncia nuevos aranceles por 200.000 millones de dólares a China

NUEVA YORK – Trump pasa de disparar bolas de goma a munición real en el litigio comercial con China. La oficina de Comercio Exterior de Estados Unidos recibió este lunes la orden formal, a solo 50 días vista de las legislativas, para empezar a aplicar un arancel del 10% a importaciones chinas valoradas en 200.000 millones de dólares. Ese impuesto se elevará al 25% en enero si Pekín no cambia de conducta.

La acción de este lunes se suma a las tarifas por valor de 50.000 millones que se activaron este verano. Conjuntamente, ambas rondas rondas cubren ya la mitad de los bienes chinos que cada año cruzan la frontera.

El magnate republicano amenaza incluso con llevar la reprimenda al total de las importaciones procedentes del gigante asiático.

“Va a entrar mucho dinero en nuestros arcas”, auguraba Donald Trump minutos antes de oficializarse el anuncio, justo al cierre de Wall Street. El presidente se refería a lo que recaudará el Tío Sam —el erario estadounidense— gracias a esta segunda ronda de aranceles, que afectará a miles de productos en múltiples industrias.

Las nuevas tarifas arancelarias se activarán el próximo 24 de septiembre, de acuerdo con el anuncio hecho por la Casa Blanca. “Si China adopta medidas de represalia contra nuestro agricultores u otras industrias”, advierte el presidente, “pasaremos a la tercera fase”. Es justamente la misma secuencia que se siguió tras la primera fase de aranceles.

La semana pasada, el republicano adelantó que tenía identificada una tercera lista de productos valorados en 267.000 millones en importaciones a las que podría aplicar también aranceles. Pero para que se active esa tercera ronda, la Oficina de Comercio Exterior deberá consultar antes con los sectores y compañías afectadas. Si da el paso, cubrirá el total de las importaciones de bienes.

EE UU es un país que depende del comercio internacional, como China. Pero Trump se siente en este momento con fuerza para recurrir a los aranceles como táctica negociadora. Primero, porque su economía crece con solidez mientras que la de su rival se desacelera. Segundo, porque los inversores en Wall Street parecen tomárselo con relativa calma mientras que el mercado asiático muestra mucho más nerviosismo.

El mejor reflejo de esta confianza que tiene el presidente de EE UU es el tono del mensaje que lanzó a primera hora de la mañana del lunes en Twitter. Asegura que los aranceles le están dando una posición de fuerza en la negociación. Y de paso introdujo un nuevo término en su vocabulario, al decir que los países que no llegar acuerdos justos serán “tariffed”, un juego de palabras entre arancel y atemorizar.

El impacto de los aranceles activados en la primera ronda era relativamente menor, cuando el volumen se compara con el comercio internacional global. Pero cuando se combinan con esta segunda ronda, el efecto puede ser más significativo y peligros si la reacción china acaba afectando a la cadena de suministro. China, en principio, sufrirá más pero también habrá un coste para EE UU.

Donald Trump, sin embargo, considera que el coste para el consumidor es “insignificante” y asegura que su estrategia ya está creando más empleos en EE UU. “Se están gastando miles de millones de dólares en nuevas fábricas por todo el país”, alardea haciendo referencia a cómo las compañías dedicadas al acero y el aluminio responden al arancel. “Es el tema de conversación global”, añade.

China, a la vista de los mensajes que llegan desde EE UU, responde diciendo que no va a negociar bajo amenazas. La adopción del nuevo arancel, por tanto, merma cualquier perspectiva de una solución del litigio a corto pazo. Más bien al contrario, provocará que la disputa se complique y escale. Las diferencias entre las dos partes, por tanto, son serias y la falta de confianza crece.

Larry Kudlow, el principal asesor económico del presidente, decía unas horas antes del anuncio que el presidente «no está satisfecho” con lo que está consiguiendo con China. En Wall Street, sin embargo, creen que la Casa Blanca no tiene un objetivo concreto en un asunto que considera complejo y que no se resuelve con un simple titular. Por eso creen que la intención de Donald Trump es de política doméstica mirando a las legislativas de noviembre.

Trump insiste que se dio «muchas oportunidades» a China para rectificar y responder a sus preocupaciones. Por este motivo, volvió a urgir a Pekín que actúe en consecuencia para «poner fin a sus prácticas comerciales injustas».

«Espero que la situación se resuelva», dice el presidente de EE UU, al tiempo que reitera que su obligación es «proteger los intereses» de los trabajadores estadounidenses, de sus empresas y del país en su conjunto. «No nos quedaremos cruzados mientras nuestros intereses sean atacados», concluye.

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