Con satélites que pueden localizar fuentes de contaminación industrial hasta otros aparatos que siguen los movimientos de los huracanes, el espacio se ha convertido en un frente clave en la lucha contra el cambio climático.
Literal y metafóricamente los lanzamientos se están disparando y permiten una mayor cooperación entre las agencias espaciales públicas y las empresas privadas en el mundo.
El seguimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero es una de las áreas de colaboración mas fructíferas.
