REFLEXIONES EN EL CAMBIO #84
Por José Francisco Peña Guaba
Me motivo hacer este artículo al ver un video que se difundió con una declaración del buen amigo Ing. Ramón Alburquerque, donde instaba a la dirigencia perremeísta a que no se fuera de su partido, sino que se quedarán en el mismo para enfrentar a los que llegado al gobierno, los han engañados y dejados afuera del tren gubernamental siendo estos los constructores del perredeísmo de nuevas siglas, el PRM.
Me llegó de pronto ese “déjà vu” de experiencias pasadas que todavía recuerdo, pese a ser un mozalbete, corría el año 1977 cuando se realizó la convención del glorioso (el PRD), donde se escogería el candidato presidencial a la sazón el presidente del partido lo era el Lic. Jacobo Majluta, persona de la mayor confianza del secretario general y líder el Dr. Peña Gómez, al controlar la estructura y al tener el favoritismo del líder, se pensó que Jacobo sería el candidato, sin embargo la llegada de la convención sorprendió a los delegados a la misma, ya que quien ganó fue don Antonio Guzmán, y el que quedó en segundo lugar fue el Dr. Salvador Jorge Blanco, que hacía pocos meses se le había ido a buscar a la tranquilidad de su casa en Santiago, para proponerle ser precandidato presidencial, si mal no recuerdo a iniciativa de Hatuey D’Camps y de Pablo Rafael Casimiro Castro, uno de los líderes más apreciados del perredeísmo de la época.
Que Jacobo Majluta quedara en tercer lugar, demostró que el PRD es un partido que no se dirigía de manera vertical, sus bases no cogíanlínea, ni existía un mando centralizado, salvo la autoridad moral de su líder José Francisco Peña Gómez que debía ser y así lo hizo servir de mediador entre los grupos en pugna, por lo que se tuvo que conformar Jacobo con presentarse como candidato vicepresidencialacompañando a don Antonio Guzmán en la dupla presidencial para las elecciones del 1978.
Perdió el presidente del partido de la época pero, más tarde se repitió la historia cuando Salvador Jorge Blanco le ganó en 1981 la convención a la unidad de acero, como se llamó a la alianza de los grupos del presidente Guzmán y del vicepresidente Majluta, volvió a perder el poder el gobierno en este caso, la oposición interna había ganado para convertir al Dr. Jorge Blanco en su abanderado hasta hacerlo presidente en el 1982 pero, fue después Jacobo el beneficiado del descontento de las bases con su gobierno, y producto de un acuerdo que se denominó Pacto La Unión, Majluta fue el candidato para el 1986 pero, la falta de compactación del perredeísmo le hizo perder las elecciones y regreso al poder el Dr. Balaguer.
Es reiterativo e histórico que las bases del PRD se pongan de espalda a su propio gobierno, le tocó a Hatuey D’Camps desde la presidencia del partido, enfrentar los aprestos reeleccionistas de Hipólito Mejía y volvió la militancia a darle la espalda a su propio gobierno, perdiendo las elecciones del 2004 estrepitosamente con apenas un 34% de votos.
Todos los gobiernos del PRD han cometido en mayor o en menor medida el mismo error, no construir unidad ni posible alternabilidad pero, peor aun regalando una parte importante de los puestos públicos a los sectores enemigos del propio partido, don Antonio a los que se denominó el Grupo de Santiago, Salvador al Sector Externo de su campaña, y Luis Abinader ahora a la oligarquía, sociedad civil y los popis; solo tuvo verdadero poder el PRD siendo sincero en el gobierno de Hipólito Mejía (2000-2004), en el caso de él la causa de la debacle no fue porque no se le dio una cuota mayoritaria a la dirigencia perredeísta, sino porque se abjuro a la prédica antireeleccionista del PRD, con otro candidato que no fuera Hipólito,tal vez hubiesen ganado las elecciones en el año 2004.
Mi amigo el presidente Abinader no sabe todavía de quiénes fue candidato, no fue de un partido sino de un sentimiento, porque eso ha sido y es el PRD, pues el PRM es la misma militancia con diferentes siglas, un grupo de hombres y mujeres que se sienten orgullosos de su pasado heroico, de sus luchas, de las glorias por conquistar la democracia pero, el PRM trae consigo también todas las taras del viejo perredé y pasó a enumerarlas:
Lo que le pasa a la diáspora perremeísta es ilustrativo del mayor descontento le envían gente de aquí y a los que se fajaron allá les niegan los cargos, siempre buscándole una excusa, por todo eso se ha estado inoculando lenta pero, sostenidamente una desafección peligrosa para el gobierno y para su propio partido, porque ya no es un simple disgusto al pasar de los días, de las semanas y de los meses, lo niveles de indignación crecen en el sentir de las bases y la dirigencia perremeísta, al punto de que muchos se sienten timados o engañados por los que están en la mansión de Gazcue instalados y actúan “lo más campantes como Johnny Walker”, mientras existe desesperación en los que creían que a esta fecha estarían incorporados en el tren gubernamental.
La historia, la idiosincrasia, la sinrazón y la indolencia están construyendo un PRM opositor, que en sentimiento es por mucho más grande que el PRM gobierno, y se va a ir estructurando al pasar el tiempo de manera espontánea pero, este al parecer ya existe en el corazón de miles y miles de perremeístas que se sienten decepcionados, frustrados y en muchas casos avergonzados, porque no saben cómo darle la cara a su amigos, compañeros y a su propia familia que a diario le cuestiona.
El PRM crítico tiene cabeza por cierto una de las mentes más amuebladas del país, el técnico más calificado con que cuenta el PRM, no lo duden, el Ing. Ramón Alburquerque, que es uno de los más meritorios dirigentes, de los más experimentados, porque ha ocupado posiciones cimeras y de los más pragmáticos y conocedores del pensar de las bases de ese partido, porque es de los poquísimos intelectuales que ha callejoneado buscando los votos, ya que ganó en 4 ocasiones la senaduría de su natal Monte Plata.
Veo a algunos funcionarios endiosados que menosprecian, ningunean y se mofan del líder de la base disconforme perremeísta, acusándolo de dinosaurio por sus años o endilgándole vínculos con el anterior gobierno, porque le habrá prestado servicios profesionales de asesoría técnica a algún proyecto y minimizan su impacto en la conciencia de las bases de ese partido, están más perdidos que “el hijo de Lindbergh”, los que así piensan porque el Ing. Alburquerque le está plantando cara, y no creo por culpa de la torpeza oficialista se devuelva, pues en adicción a su prédica promilitancia está en contra de la línea conservadora y de la política de entrega a los brazos de la oligarquía del gobierno según su criterio.
A la par con ese espíritu cuestionador camina, el Dr. Guido Gómez Mazara, que como muy buen expositor le lleva el mismo mensaje crítico a la dirigencia perremeísta con la misma firmeza pero, con menos virulencia hacia el gobierno.
El presidente Abinader está en tremendo problema, porque nadie puede gobernar tranquilo teniendo a los de adentro dinamitándole el camino, con la gran dificultad que los mejores hombres del presidente son funcionarios y no le sirven como intermediarios con la legión de disgustados, que acusan a su dirigencia máxima de haberse ido a los cargos para resolver sus problemas abandonando las bases de la organización.
El PRM crítico ya existe en todo el país y en el exterior, ahora es un sentimiento enorme de frustración pero, en su momento se organizará para competir por los cargos internos y por las candidaturas, ojalápara el bien del PRM se lleven de las sabias palabras del Ing. Alburquerque, y se queden dentro de su partido, porque de no ser así, la indignación terminará en división, o en una estampida masiva hacia la oposición, solo le restan a los amigos del gobierno verse en la derrota inesperada del danilismo, por actuar con suprema arrogancia lo que les impidió construir la necesaria unidad.
Les aconsejo a mis amigos del gobierno que no le resten valor al Ing.Alburquerque, entre muchos otros, para que no se sorprendan y tengan que darse cuenta que en la política “no hay adversarios pequeños”, cuando vengan las convenciones de militantes o las primarias pueda llegar con ello el crujir de dientes “porque al contar será el llorar”.
