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Opinión

Abinader evidencia intención de continuar en el Poder, obstáculos le asechan

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Por Fernando Peña

Indiscutiblemente que el presidente de la república Luis Abinader, comienza a evidenciar su intención de continuar en el poder y los deseos de perpetuarse no son nuevos en los presidentes constitucionales dominicanos.

La Constitución no es obstáculo para la reelección del 2024 de Luis Abinader.

El juego de la intención releccionista del presidente Luis Abinader estaría montado en su lucha anticorrupción contra Danilo Medina PLD, donde concita una gran simpatía de clase media y sectores populares disgustados con la Era de gobernanza del partido morado.

Débil la intensión porque la gente va observando que la persecución anticorrupción es sectorial y excluyente.

Ahora, el principal aliado de Luis Abinader, Leonel Fernández, quien dividió al PLD y sacó a Danilo Median de la presidencia apoyando al PRM, está haciéndolo oposición. Y amenaza con hacer un gran frente en su contra.

Con los problemas de la pandemia del COVID-19 y las recientes variantes, el país ha quedado devastado, desempleo, alto costo de la vida por las nubes, inflación, aumento delincuencia y violencia, servicios deteriorados, servicios de salud en picada, no perfilan un tránsito cómodo para la reelección de Luis Abinader a menos que no haya un cambio de rumbo en esos problemas vitales que padece la sociedad.

Mas cuando suenan campana de unidad electoral entre Leonel Fernández, Danilo Medina y Miguel Vargas PRD y decenas de partidos en un gran frente electoral para el 2024.

A su favor tiene Luis Abinader que sus simpatías ante los electores y segmento importante de la sociedad se mantienen en alta y podrían abrirle la posibilidad de su intensión de perpetuarse en el Poder.

El presidente no tiene impedimento de la Constitución, si tiene un impedimento partidario con una cláusula de los formatos estatutarios del PRM, que con solo su intensión serán anulado ya que a lo interno no tiene adversarios y nadie se opone a su repostulacion.

Medidas tomadas por el presidente Luis Abinader aliviana la situación y son punto a su favor como la que desde que la Organización Mundial de la Salud, OMS, declaró el coronavirus como una pandemia en marzo del 2020, el BCRD puso en marcha una política expansiva que incluyó la reducción de las tasas.

 

 

Asimismo, guiado por la sugerencia del BC, el gobierno dominicano diseñó programas sociales para proteger a los grupos más indefensos de la población y flexibilizó la carga fiscal de las empresas, particularmente de los sectores más afectados por la pandemia.

El desempeño de la economía dominicana, pese a la crisis, ha mantenido la estabilidad y es favorable.

Dos agencias calificadoras de riesgo, Standard and Poor´s y Fitch, dieron a conocer sus valoraciones sobre el desempeño futuro de la economía, las cuales han resultado en una mejoría en las perspectivas de negativa a estable.

Al respecto, el presidente Abinader definió el crecimiento como “muy superior” a lo esperado, situándose por encima del 12% en términos reales.

Luis Abinader recibió la información de que el Banco Central fue certificado en el cumplimiento del estándar internacional ISO 22301:2019, para el proceso de administración del Sistema de Liquidación Bruta en Tiempo Real, de parte de Aenor Internacional.

El jueves 30 de diciembre. el Banco Central avisó que en su reunión de política monetaria de diciembre decidió aumentar su tasa de interés de política monetaria en 100 puntos básicos, de 3.50% anual a 4.50% anual.

La institución explicó que, de ese modo, la tasa de facilidad permanente de expansión de liquidez (Repos a 1 día), se incrementará de 4% anual a 5% anual y la tasa de depósitos remunerados (Overnight) de 3.00% anual a 4.00% anual.

Pero, con eso solo no basta, la política y los intereses de la gente está en el día a día y los resultados que le toca en su diario vivir.

Abinader lamentablemente ha ido perdiendo apoyo en los aliados que lo llevaron al Poder y lo pusieron a ganar la presidencia, disgustos, quejas y oposición hoy se observa en esos aliados e incluso en dirigentes y corrientes internas de su partido PRM.

Dentro de este cuadro descrito, Luis Abinader tendrá que hilar fino, amarrar una gran coaliciona de partidos y viejos aliados para poder cumplir su sueño de perpetuarse más allá del 2024 en el Poder.

 

 

 

 

 

El presidente Luis Abinader ha desarrollado un liderazgo personal que no es dominante ni garantiza la fortaleza y la continuidad del proyecto político del partido PRM, de las carreras de sus dirigentes, y la defensa de los intereses de los grupos sociales vinculados al proyecto PRM.

Se ha plegado Abinader demasiado a la sociedad civil y grupos empresariales, mas que a lo político y a su partido.

Las carreras políticas de sus colaboradores, etc., dependen de que Luis Abinader asuma su proyección, su inclusión en el gobierno y que desarrolle una relación entre el resto de los dirigentes y el gobierno fuertemente personalizadas.

El tiempo dirá que pasará…

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Folklorismo y política

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REFLEXIONES ATREVIDAS #5

Por José Francisco Peña Guaba

 

En esta entrega vamos a hacer referencia al término de folklore, que se conoce como la disciplina que estudia el conjunto de creencias, prácticas y costumbres que son tradicionales de un pueblo, o manifestaciones culturales asociadas a los bailes, la música, las leyendas, los cuentos, las artesanías y supersticiones propias de una cultura autóctona, tradiciones compartidas en nuestra población que se transmite con el paso del tiempo de generación en generación, y que se presenta de manera destacada en nuestra álgida actividad política.

 

Somos los dominicanos, verdaderos adictos a la política, la tenemos en nuestros genes y la vivimos con pasión inusitada, siempre hemos sido así, de un ADN difícil de cambiar, cuyo interés solo es comparable a la adhesión febril, a los clubes de pelota, a los cuales se siguen ciegamente, claro está, con mayor nivel de fidelidad que el que se manifiesta hoy en la política electoral nuestra, porque nuestros ciudadanos se cambian más fácilmente de partidos y no de fanatismo beisbolero.

 

La política nos corre por las venas, y aunque existe hoy cierta apatía de la juventud hacia ella, el murmullo digital es parte consustancial de la diaria virtualidad ciudadana, o sea todo el mundo de un modo u otro opina sobre política y de los políticos, la más de las veces en una crítica sórdida muy bien ganada por los que se dedican a este ingrato, pero desprestigiado oficio.

 

Pero en nuestro folklore nacional, la política está presente como lo ha estado por siglos, en los bailes desde los merengues alegóricos de inicio de la República hasta aquellos que exaltaban la grandeza del trujillato, o de aquel perico ripiao’ que en alegría cadenciosa demuestra la versatilidad cibaeña, o la bachata del ayer, raíz melodiosa de los de abajo, que a modo de venganza han cautivado hoy a los de arriba, aquí y en una gran parte del mundo.

 

Aunque no son propios de nuestra tierra el son y la salsa, son ritmos que siguen siendo de una herencia caribeña, que bien sabemos disfrutar y que hemos logrado apuntalar en el corazón de nuestros barrios.

 

En rítmico acento y al compás de la güira, la tambora y el acordeón, le ponemos nota a la alegría contagiosa de ciudadanos que se resisten, pese a los múltiples problemas del hoy a ser tristes, buscando cualquier vaga justificación para sonreírle a la vida, a pesar de las situaciones que a diario nos acogotan.

 

Somos los dominicanos amantes a los cuentos, a contarlos más, sabemos que no vivimos del cuento, pero todavía enlas tradicionales peñas damos rienda suelta a la fantasía, rememorando leyendas que nos acompañan como parte del imaginario popular que le da vida todavía a la ciguapa, a los temibles chupa cabras, al atemorizante cuco, al singular “mal de ojos” y al poderoso “bacá”, acompañante fiel que ha protegido y suplido los apremios económicos a más de uno de los que nos han gobernado.

 

Somos los dominicanos supersticiosos hasta más no poder, por eso todavía hablamos de la caída de la banda presidencial en el Congreso, de los rezos para que el Señor nos tome en cuenta, de los ensalmos que nos protegen de las malos espíritus, y de los conjuros para los que creen en la magia o el hechizo de invocar divinidades a los fines de salvaguardar vidas y bienes.

Aferrados a nuestras tradiciones nos siguen poniendo al nacer azabaches para evitar las miradas maliciosas y envidiosas de vecinos, ponemos aún las escobas invertidas detrás de las puertas, y siempre tenemos sal para ahuyentar e inmovilizar a cualquier brujería doméstica que suelen lanzar los desafectos a nuestra presencia.

 

Casi todos los principales hombres públicos tienen sus “asesores espirituales”, raíces de costumbres que nos persiguen y nos obligan a creer que hay que protegerse de los malos espectros, porque el que no se cura de espanto, le da el pecho desguarecido a cualquier anima lanzada para enturbiarnos el camino.

 

La buena suerte o la providencia juega en contra de unos y a favor de otros, el destino tira sus cartas, dándole larga vida a los que paciencia tuvieron, y acortándole la existencia a los que vivieron de manera tórrida, mientras todo tipo de mito o fabula se ha construido en el tiempo, sobre aquellos que dejaron interrogantes acerca de su proceder en el interregno del tiempo en que les tocó estar en esta tierra de hombres y mujeres propios de sus épocas, la más veces llenos de bonhomía que de malas acciones, porque este nuestro pueblo en su amplia mayoría esta repletos de gente nobles.

 

Es posible que se siga buscando la suerte de aquel que está signado a ponerse en su pecho la banda tricolor, unos así lo quieren, otros lo descifran como por prestidigitación, y lo buscan en las cartas o en la mancha del café dejado en una taza, pero todos queremos saber quién será el suertudo para apostar a lo seguro, y de manera oportuna ir tras de su entorno para entrar con el equipo que se hará inquilino de la mansión de Gazcue.

 

No hay nadie que aspire que no busque su resguardo y que rechace tener desde San Juan quien le proteja y le limpie el camino hacia la silla de alfileres, por eso es que la política del poder tiene un secretismo mágico que acompaña a los bienaventurados que logran llegar a la cima.

 

Por cada 100 que han aspirado tal vez uno ha llegado, porque una dosis de suerte y protección cuasidivina acompaña a los semidioses del Olimpo, que logran ganarle la carrera a la desventura, por eso es que el folklore es parte primordial de los sinsabores de esta política vernácula nuestra, a donde los mejores no siempre le ha sonreído la fortuna, y los dichosos no siempre son de los buenos, pero esa es la historia mística de nuestro pueblo que ni los vientos de cambio harán cambiar, cosa que ni el sincretismo cultural que produjo el mestizaje y la transculturación iberoamericana ha logrado transformar ni con el paso inexorable de los años.

 

Somos así de alegres, brujeros y bulliciosos, pero vivimos ‘juchos’ para no caer en ganchos, siendo simpáticos para lograr la gracia o el favor de no importa quién sea que llegue al Palacio.

 

Es la política la actividad más febril del ciudadano común, que busca en ella cambiar su suerte, con más ahínco que los sueños que le hacen jugar descifrando los números de la lotería, somos un pueblo donde el folklorismo se mezcla con la política para crear el mayor de los anhelos de los que habitamos esta media isla, ¡¡¡el poder llegar al poder!!!

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Aquellos años de amor y de heroísmo

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Santo Domingo, RD

Artículo publicado por Arlette Fernández, viuda del coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, en el año 2002

(Al coronel constitucionalista Rafael Quiroz Pérez)

Al caer la tarde del  18 de enero  de 1962 yo me encontraba en mi casa del Barrio para Oficiales de la Base Aérea de San Isidro acompañada  de  mis  hijos esperando la llegada de Rafael.  Quien llegó, sin embargo, fue mi cuñado, Arcadio Fernández,  con instrucciones de sacarme inmediatamente  de la casa.  Cerré  la puerta y salí de allí con mis cuatro hijos y sin nada más.

Arcadio no decía nada, excepto un  “todo está bien”,  indicio de que algo andaba mal. Sabía que tenía que ver con Rafael. Los dos últimos días Rafael  los había pasado en reuniones y  haciendo  llamadas telefónicas relacionadas con la crisis político-militar que estábamos viviendo.

Salimos del área militar y  Arcadio  apretó el acelerador.  En  minutos, llegamos  a casa de mis tíos Silvestre y Chea en el Ensanche Ozama.  Nos esperaba  otro vehículo que nos trasladó a un  lugar donde estaríamos   resguardados.

Tras la salida  de la familia Trujillo, las fuerzas políticas, Unión Cívica Nacional, Partido 1J4 y el PRD,  exigían continuamente  la renuncia del doctor Joaquín  Balaguer, quien permanecía gobernando el país. De ahí la huelga declarada  el 28 de noviembre de 1961.

El  general Pedro Rafael Ramón Rodríguez Echavarría, un calificado piloto de 37 años de edad, era el Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas y  había  llegado a esa posición porque fue él quien  planificó ametrallar la Base Aérea de San Isidro como fórmula de amedrentar a los Trujillo  para  que se fueran del país.  El plan dio resultado. Pero a   pesar de su bien ganada aureola de héroe, Rodríguez Echavarría suscitó antipatías en el estamento castrense por su activa participación  en los asuntos políticos.

Tras largas y difíciles negociaciones, la huelga terminó y el 1 de enero de 1962 se instauró un  Consejo de Estado, presidido por el doctor  Balaguer y compuesto además por el licenciado Rafael F. Bonnelly, monseñor Eliseo Pérez Sánchez, doctor Nicolás Pichardo y los generales  Imbert Barreras y  Amiama Tió.

El día 16 de enero,  cuando parecía que el país iba a entrar en un período de calma ocurrieron los hechos del Parque Independencia. Dirigentes de  la Unión Cívica Nacional  participaban en un acto público frente al parque.  Súbitamente,  se presentó al lugar una patrulla de la Fuerza Aérea con tanques de guerra y disparó.  Hubo varios muertos y heridos.

Se encendió de nuevo la capital y el resto del país pidiendo la renuncia de Balaguer y de Rodríguez Echavarría. Los acontecimientos fueron de tal envergadura que esa noche se decretó el estado de sitio. Todas las organizaciones, políticas, obreras, profesionales y  estudiantiles, se manifestaron  abiertamente en contra de esas dos figuras.

Esa noche, el licenciado Bonnelly, el doctor  Pichardo y monseñor Pérez Sánchez fueron apresados por Rodríguez Echavarría y llevados al Club de Oficiales de la Base Área de San Isidro. Horas después, Balaguer se asiló en la Nunciatura Apostólica y Rodríguez Echavarría instaló una junta cívico-militar encabezada por el doctor Huberto Bogaert.

El entonces mayor de la Fuerza Aérea Dominicana,  Rafael Tomás Fernández Domínguez, un brillante oficial de  27 anos de edad reconocido  como líder de la joven oficialidad por su conducta y don de mando, estaba resuelto junto a esos  oficiales  a   poner fin a una situación cada día más insostenible.

La  operación se puso en marcha Primero, Rafael  pasó  por el Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas  (CEFA) y  le pidió a su  director y amigo,  el   teniente coronel Elías Wessin y Wessin, que lo acompañara.  En el trayecto Wessin fue enterado del plan.

Después se dirigió al Batallón Táctico de Antiguerrillas  y le pidió al teniente Rafael Quiroz Pérez,  comandante de la segunda compañía,     un fusil para el coronel Wessin,  y un grupo de soldados.   El teniente  Quiroz  formó la tropa y solicitó  50 voluntarios,  no sin antes decirles que irían en compañía del mayor Fernández Domínguez a una misión muy  peligrosa.  Todos dieron un paso al frente.

La misión del teniente Quiroz Pérez  era  impedir la  entrada al Club. El coronel Atila Luna  llegó con un grupo de pilotos pero el  oficial   se lo impidió aduciendo órdenes superiores. El coronel amenazó con romper la puerta pero a una señal del teniente,  los doscientos soldados que permanecían discretamente a la expectativa se dejaron sentir.  El coronel Atila Luna se retiró.

El mayor Gildardo Pichardo Gautreaux,  subcomandante del Batallón Blindado  y los  tenientes Freddy Piantini Colón y  Marino Almánzar García, entre otros oficiales, desempeñaron  un papel vital   para el éxito de la operación. De ahí, que  cuando Rafael penetró a los jardines del Club, ya había allí un pelotón con 5 tanques AMX.  Rafael  se detuvo  junto al primer tanque e impartió esta orden:   “Si en 10 minutos no salimos del club, vuelen el edificio”.

Rafael utilizó el factor sorpresa.  Fue lo que se llama una operación  de comando,  que se desarrolla en pocos minutos.   Lo que sucedió en  aquellos  momentos y horas después, es sorprendente.  Algún día les contaremos.

La orden de disparar quedo cancelada y el teniente Quiroz subió a la segunda planta donde se encontraban Rafael, Wessin y otros oficiales. El general Rodríguez Echavarría le pedía a Rafael que le dijera al coronel  Wessin que bajara el fusil,  porque lucía muy nervioso y  el arma podía dispararse.  El teniente Quiroz   le quitó suavemente de las manos el fusil FAL que momentos antes le había entregado.

Antes de seguir  hacia la capital con Rodríguez Echavarría detenido,  Rafael pasó por la jefatura de la Fuerza Aérea. La orden impartida a un grupo de oficiales había sido cumplida: el general Santiago Rodríguez Echavarría, -Chaguito- hermano del destituido general, había sido removido como Jefe de Estado Mayor. Este le pidió que no lo llevara  al Palacio porque era peligroso,  pero Rafael se comprometió a preservar su vida  a costa de la suya.  El general “Chaguito” quedó tranquilo porque sabía que Rafael cumpliría su palabra.

Con un tanque delante y otro detrás, la caravana se dirigió al Palacio Nacional.   Cerca de las diez de la noche el Consejo de Estado, esta vez presidido por el licenciado Bonnelly,  quedó instalado en medio del júbilo popular.

Los periodistas preguntaban  quién había hecho preso al general Rodríguez Echevarría.  El presidente Bonnelly   señaló a Rafael diciendo: “Ese joven que esta ahí es el héroe”.  Pero él contestó: “No hay héroes. Esto lo han hecho las Fuerzas Armadas por el bien de la Patria y del Pueblo.”

Mientras todo esto sucedía, mis hijos y yo, acompañados por mis tíos y mis padres, esperábamos atentos y temerosos.  Alrededor de las 8 de la noche,  vimos por televisión al coronel Emilio Ludovino Fernández, hermano de Rafael, cumpliendo lo que éste le había encomendado: informar al pueblo dominicano  que  la crisis político-militar había terminado.

Pasadas las 10,  llegó mi marido acompañado de unos pocos militares. Vestía traje de campaña  y tenía una ametralladora belga en las manos; calzaba botas negras de reglamento y me pareció un gigante, pero sobre todo muy atractivo. Lo abracé y lo besé, orgullosa  de mi hombre y me apreté contra él cuando me dijo que iba a pasar la noche en la Base Aérea. Sentí la necesidad de protegerlo, pero me tranquilizó saber  que mi padre lo acompañaría.

Mis hijos y yo dormimos  en casa de mis tíos regresando a San Isidro al día siguiente, cuando ya, aparentemente, no había nada que temer. Nos llevó un vehículo conducido por  un oficial y  escoltas.

Rafael llegó a nuestra  casa a la hora acostumbrada. Se encontraba relajado, fresco,  como si aquella noche no hubiera tenido la tensión que las circunstancias dictaban. Mi padre nos dijo  que Rafael durmió plácidamente mientras el velaba su sueño con una ametralladora en las manos.   Jugaba con los niños y con Rey, su  pastor alemán. Yo lo miraba embobada, orgullosa, pero sabía que mis miedos no terminaban ahí.    Había vivido otras experiencias, no tan peligrosas,  pero igual de mortificantes, suficientes para conocerlo.   Intransigente con su dignidad personal y el respeto a sí mismo. Rabiosamente honesto. Decididamente responsable. Tierno y enérgico a la vez. En aquel momento no comprendí que tener a mi lado a un hombre como él, tenía un precio.

Al  día siguiente, se hizo una reunión en la Base Aérea para elegir por votación a los jefes militares.   Rafael expresó su deseo  de dirigir el CEFA, pero el coronel Wessin y Wessin obtuvo mayoría de  votos y se quedó en el puesto.    Rafael fue ascendido a teniente coronel y  nombrado  sub jefe de la Fuerza Aérea.

Para  asegurar el éxito de la operación, Rafael  tomó en cuenta todos los detalles. El entonces teniente Héctor Lachapelle Díaz, uno de sus mejores amigos,  no fue enterado del plan.  Lachapelle era escolta del general Rodríguez Echavarría y  Rafael  estaba convencido de que él  saldría en defensa del alto jefe militar por su concepto de lealtad.  Con un oficial mandó a decirle  que lo esperara en el comedor del Club Cine, que estaba dentro de la Base.  Después de larga espera, Lachapelle decidió ir a buscar a Rafael, pero fue hecho prisionero y desarmado al salir por la Casa de Guardia.  Esa misma noche  Rafael dispuso que el teniente Lachapelle Díaz  estuviera directamente bajo sus órdenes como Encargado de la Sección de Instrucción de Infantería de la FAD.

Pasaron  más de dos años y  Rafael y el general Rodríguez Echavarría  se encontraron  en la casa que ocupaba el presidente Juan Bosch en  Puerto Rico, durante los acontecimientos de abril de 1965.

Don Juan contaba que  le pidió a ambos que se saludaran como compañeros de armas y olvidaran el pasado:  “El coronel Fernández Domínguez, que sabía  mandar porque sabía obedecer, se cuadró y  saludó, a lo que respondió en igual forma el general Rodríguez Echavarría, dándose los dos las manos y,  sin hablar una palabra del pasado, volvieron a actuar juntos en los episodios que les pedí que lo hicieran. Los dos fueron a Venezuela, hacia donde los mandé a gestionar la manera de salir ellos y yo desde ese país hacia Santo Domingo para lo cual le llevaron una carta mía al  presidente de Venezuela,  Raúl Leoni, que era un amigo mío de muchos años. El presidente Leoni dijo que no podía dar su consentimiento para que se hiciera ese viaje.  A ese fracaso se debió que el coronel Fernández Domínguez no pudiera llegar al país antes de lo que llegó.

“El general Rodríguez Echavarria me había contado en el año 1964,  que cuando  dos oficiales (teniente coronel Elias  Wessin y Wessin y el mayor Rafael Fernández Domínguez)  fueron a detenerlo, él le había dicho al de mayor graduación:  -¡Muchacho, ten cuidado con esa ametralladora que se te puede zafar un tiro y matarme!. Pero cuando le vi los ojos a Rafaelito me di cuenta de que era él quien iba a matarme si yo no me daba preso”.

La doctora Milagros Ortiz Bosch vivió una experiencia similar:  “El profesor Bosch había restablecido la amistad entre el general Pedro Rafael Rodríguez Echavarría y el coronel Fernández Domínguez.  Con motivo de su encuentro en relación con el viaje que hicieron a Caracas, el general le diría al coronel: “Rafael, si no me hubieses hecho preso en el 1962,  otra fuera la situación.  Estaríamos más adelante en el proceso”.

El coronel Fernández Domínguez se puso de pie, tocó como es uso militar los tacos de sus botas y le respondió: “Con permiso del señor Presidente, -así siempre se dirigía al profesor Bosch,- cuantas veces usted se equivoque, general, y quiera actuar en contra del pueblo dominicano, yo lo volveré a hacer preso”.

El era así,  un ser humano excepcional, todos los dias,  a toda hora.

El tiempo pasa  y   nos arrastrará  a nosotros con él.  A sus hijos y a mí; a sus familiares, compañeros y amigos; a los que lo aman y lo respetan y también a los  que usurpan  sus acciones  y  hasta sus ideas.    Nuestras voces  callarán, pero  la   de Rafael   retumbará    siempre,  clamando a las  generaciones   por una entrega total a  su Patria y a  su Pueblo. Como lo hizo él.

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