Nicolás Maduro pide 5.000 millones al FMI, uno de los grandes “enemigos” de la revolución Nicolás Maduro pide 5.000 millones al FMI, uno de los grandes “enemigos” de la revolución
Nicolás Maduro ha vuelto a sorprender al mundo al pedir ayuda a uno de los grandes “enemigos” de la revolución bolivariana. “El presidente ha... Nicolás Maduro pide 5.000 millones al FMI, uno de los grandes “enemigos” de la revolución

Nicolás Maduro ha vuelto a sorprender al mundo al pedir ayuda a uno de los grandes “enemigos” de la revolución bolivariana. “El presidente ha solicitado formalmente al Fondo Monetario Internacional (FMI) un financiamiento por 5.000 millones de dólares para fortalecer las capacidades de respuesta de nuestro sistema de salud en la contención del Covid-19. Otra acción oportuna para proteger al pueblo”, ha informado este martes el canciller Jorge Arreaza.

En la carta enviada por el jefe de la revolución a Kristalina Georgiana, directora general del FMI, se describen los motivos bolivarianos para acudir al “honorable organismo” y solicitar el dinero del fondo de emergencia del Instrumento de Financiamiento Rápido, “recursos que contribuirán significativamente para robustecer nuestros sistemas de detección y respuesta” ante la epidemia mundial.

“En este momento crucial, y conscientes de la agresividad y del alto nivel de contagio de esta enfermedad, seguiremos tomando medidas rápidas y enérgicas que detengan su propagación”, adelantó el ‘presidente pueblo’. La gran paradoja es que durante dos décadas, tanto Hugo Chávez como el propio Maduro, señalaron al FMI como uno de los grandes enemigos de la revolución.

Sin ir más lejos, a finales del año pasado, durante las protestas en Ecuador, Chile y Colombia, Maduro se vanaglorió de estar concentrado en la recuperación económica de su país, “en la construcción de una economía real productiva, no una economía de papeles, no una economía dependiente del FMI. No, en América Latina ha fracasado el modelo neoliberal del FMI”.

La solicitud de Maduro parte con varios obstáculos por delante. El primer lo advierte el internacionalista Mariano de Alba, radicado en Washington: en 2018 el FMI emitió una declaración de censura en contra de Venezuela por no cumplir con su obligación de proveer información económica. Además, “para que un país pueda solicitar asistencia rápida se requiere que coopere con el FMI para hacer esfuerzos para resolver sus dificultades de balanza de pagos y describa las políticas económicas generales que propone seguir”, añade De Alba.

“No lo veo posible”, asegura el diputado exiliado José Guerra, ministro de Economía de la oposicón en la sombra. “El FMI no reconoce ni a Maduro ni a Juan Guaidó (presidente encargado). Para cualquier endeudamiento el FMI va a requerir la aprobación de la Asamblea Nacional legítima, que sí está reconocida por el FMI. Lo demás es cuento”, describe el parlamentario a EL MUNDO.

Venezuela vive desde hoy una “cuarentena social, colectiva y radical, una medida drástica necesaria”, decretada ayer por Maduro, quien asegura contar para combatir la pandemia con asesoría cubana recién llegada desde la isla y con el apoyo de China, que enviará kits de tratamiento, de los que hoy carece el país.

El Gobierno bolivariano desveló que son 33 los casos positivos de coronavirus, 28 “importados” desde Europa y cinco desde la frontera colombiana. En anteriores alocuciones, el “presidente pueblo” acusó a EEUU de haber creado el Covid-19 para atacar a China y a los pueblos del mundo.

“Le hago un llamado a los jefes de estados del mundo a que despertemos y tomemos medidas drásticas a tiempo”, pontificó Maduro, quien fue excluido de la reunión virtual celebrada entre mandatarios y cancilleres de la región. “Estamos ante la situación más grave que hayamos enfrentado nunca antes”, enfatizó el mandatario, olvidando que el que fuera el país más rico de América Latina hasta la llegada del chavismo puja hoy por sobrevivir aplastado por la realidad, en el séptimo año de una recesión económica que ya ha devorado dos terceras partes de su Producto Interior Bruto.

Los mismos años que lleva Maduro al frente del Gobierno, dispuesto a romper todos los récords posibles: la peor contracción de la historia contemporánea, la mayor hiperinflación del siglo (28 meses seguidos), la peor crisis para un país sin guerra, el país más violento del planeta y los servicios públicos más colapsados en medio de la mayor diáspora conocida, que este año superará a la protagonizada por los sirios.

Entre las principales víctimas de la gestión de Maduro están los hospitales, pulverizados durante siete años de gestión, que se han convertido en símbolo de la tragedia venezolana. La penúltimo evidencia se dio ayer en San Cristóbal, una de las ciudades más importantes del país petrolero: el personal médico del Hospital Central denunció que no hay camas suficientes, ni tapabocas ni alcohol ni guantes ni agua potable. Y todo ello cuando en esa capital regional todavía no se ha reconocido ningún caso de coronavirus.

FRONTERA 25

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