Santo Domingo – Diecisiete años después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, en Nueva York, se conocen pormenores de una extraña relación que...

Santo Domingo – Diecisiete años después de los ataques terroristas del 11 de septiembre, en Nueva York, se conocen pormenores de una extraña relación que tuvieron los perpetradores con República Dominicana.

 

Esto lo cuenta la señora Angelita Peña, entonces cónsul dominicana en Hamburgo, Alemania.

 

Su relato discurre de la siguiente manera: “Mohamed Atta, un brillante ingeniero egipcio y el piloto del vuelo 11 de American Airlines que colisionó con una de las Torres Gemelas del World Trade Center, residía en Hamburgo por asuntos académicos y solicitó un visado dominicano en Alemania, meses antes de los atentados de 2001.

 

Cuando Peña vio la magnitud de los atentados terroristas en los noticiarios internacionales se sintió afectada. Lo que nunca imaginó ella en ese momento fue que cuatro días después sería contactada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, que le señalaba en un principio como el emisor de un visado a Mohamed Atta.

 

Tres semanas antes de los atentados terroristas, Atta, de 33 años, viajó por una semana a Puerto Plata, en la costa norte de República Dominicana. Ese viaje se habría producido con una cantidad indeterminada de extremistas que tenían la finalidad de concretar una de sus últimas reuniones antes de la destrucción de las Torres Gemelas, en Nueva York.

 

La CIA determinó que varios de los boletos aéreos con los que viajaron los terroristas a República Dominicana les fueron enviados desde el país.

 

“Nosotros recibimos la notificación de que el terrorista jefe del grupo, Mohamed Atta, había tenido un visado dominicano para entrar al país”, cuenta Angelita Peña.

 

“La CIA estaba buscando si realmente parte del plan se había armado en República Dominicana, específicamente en Puerto Plata, donde se identificó que habían estado. Eran tiempos en los que todavía los sistemas consulares no estaban computarizados”, manifiesta la hoy viceministra de Energía y Minas.

 

Mohamed Atta es descrito en artículos del periódico “The New York Times” como un joven tímido, discreto, educado e introvertido. Se había trasladado a Hamburgo para hacer un posgrado en la Universidad Tecnológica, pero con el tiempo fue creando lazos con el grupo terrorista Al Qaeda, hasta haber conocido, en el año 2000, en Afganistán, a Osama Bin Laden. Con el tiempo se convirtió en la mente maestra del ataque.

 

Y no cualquier ataque. Los atentados terroristas del 11 de septiembre involucraron a cuatro aviones, de los cuales estrellaron dos contra las torres gemelas, produciendo su colapso total en cuestión de minutos. Otra de las aeronaves fue estrellada en un área del Pentágono estadounidense, el cuartel general de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. El cuarto cayó en un área de Pensilvania tras la pelea entre tripulantes y terroristas.

 

En los ataques terroristas más mortíferos de Nueva York murieron 2,753 personas.

 

A las 8:14 de la mañana del martes 11 de septiembre, Mohamed Atta y un grupo de terroristas secuestraron uno de los aviones. Él lo piloteó, según los resultados de las investigaciones, y luego lo estrelló a las 8:46 de la mañana en la torre norte del complejo empresarial. Diecisiete minutos después, otro avión se estrelló, esta vez en la torre sur.

 

Esos días de largas investigaciones llevaron a Peña a jornadas de trabajo que terminaban en las madrugadas, debido a los profusos procesos de evaluaciones de miles de documentos. Para 2001, el Consulado de Hamburgo emitía cerca de 2,000 visados y tarjetas de turistas a personas de distintas nacionalidades. Las pesquisas de la CIA se convirtieron en una angustia que duró todo un año. Al final se determinó que ese Consulado no había otorgado la visa a Mohamed Atta. Resultó ser otro consulado dominicano en Alemania, que no fue revelado por la entrevistada.

 

“Si se lo hubiésemos dado, a lo mejor nos hubiésemos sentido culpables, o en parte, de todo un plan del que esas personas se juntaran en República Dominicana para un hecho tan macabro”, comenta Peña.

 

 

 

…Y TODO CAMBIÓ DESDE ENTONCES

 

En el año 2000, Mohamed Atta solicitó visa estadounidense en Berlin, Alemania, para recibir entrenamientos aéreos en Miami, Florida.

 

De acuerdo con el periódico The New York Times, el 28 de agosto Atta había reservado un boleto aéreo de ida para el 11 de septiembre a través de la página web de American Airlines.

 

“El mundo cambió, recuerdo que casi no viajaba, pero tres semanas después tuve que hacerlo para una reunión con la Cancillería dominicana con relación a la investigación y recuerdo que cuando pisé el aeropuerto de París se me enfrió el alma porque cuatro árabes con turbantes iban en el avión y no me quería subir”, finalizó Peña.

FRONTERA 25

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