JUAN PABLO DUARTE: UN HOMBRE, NO UN MOMENTO JUAN PABLO DUARTE: UN HOMBRE, NO UN MOMENTO
JUAN PABLO DUARTE: UN HOMBRE, NO UN MOMENTO Por Fernando Peña El atraso político dominicano, las intrigas, las luchas fratricidas, vienen enraizadas desde siempre,... JUAN PABLO DUARTE: UN HOMBRE, NO UN MOMENTO

JUAN PABLO DUARTE: UN HOMBRE, NO UN MOMENTO

Por Fernando Peña

El atraso político dominicano, las intrigas, las luchas fratricidas, vienen enraizadas desde siempre, esta es una verdad que no agrada, reconocerla no quiere decir que seamos pesimista ni que queramos polemizar ni desagradar. Alrededor de la figura del patricio Juan Pablo Duarte, se han tejido muchas verdades y mentiras, se ha presentado como una divinidad y un ser etéreo.

 

¿Por qué no se ha sido objetivo con la figura del patricio Juan Pablo Duarte?

 

Porque las fuerzas conservadoras de la República Dominicana, han sido la que en definitiva han escrito la historia, han mantenido el atraso nuestro como nación, siendo este un obstáculo que debemos aún superar.

 

Se han escrito bastantes libros referentes a acontecimientos políticos dominicanos, literatura con intensión política soterrada, que defienden o atacan a personas e ideas de diferentes corrientes.

 

Conocemos más publicaciones de la dictadura de Trujillo y la intervención militar norteamericana del año 1965, que de la obra patriótica de Juan Pablo Duarte o de las democracias de Ulises Francisco Espaillat. A él le debemos nuestra independencia nacional, Duarte no sólo fue el ideólogo, sino el hombre de acción política, combativo, crítico, militante. Sus acciones lo llevaron a persecuciones hasta morir en el destierro, fuera de la patria que sonó y construyó.

 

Él asimiló en sus estudios fuera del país, el pensamiento libertario que se vivía en Europa. Así surgió su sensibilidad de poeta y la necesidad de exteriorizar de manera crítica y apostólica, la injusticia que mantenía el yugo haitiano.

 

A Juan Pablo Duarte, cabe la frase de André Malraux, de que los grandes hombres son campos de batalla.

 

Juan Pablo Duarte Diez, nació el 26 de enero de 1813 en el Santo Domingo colonial, muere el 15 de julio de 1876, en Caracas, Venezuela. Venía de una familia de clase media que se dedicaba al comercio, específicamente a artículos ferreteros y de marina. A la edad de 7 años empezó a estudiar en la escuela del profesor Manuel Aybar, aprendiendo a leer y a escribir, dominando con extraordinaria inteligencia la gramática y la aritmética.

 

Sus restos fueron traído, a la patria que el fundó con mucho sacrificio, en el año de 1864, por el gobierno de Ulises Heureaux (Lilís), quien lo declaró Padre de la Patria, al igual que a Francisco del Rosario Sánchez Y Matías Ramón Mella.

 

Prejuiciados son los cuestionamientos que se le hacen al Padre de la Patria y fundador de la República Dominicana, donde se le pretende presentar tan sólo como un idealista, un romántico que no asumió riesgos, como un hombre sin carácter, y parten del hecho de que, al momento de la proclama del 27 de febrero de 1844, Juan Pablo Duarte se encontraba fuera del país, de donde salió a causa de la persecución que las autoridades haitiana iniciaron contra su propuesta de una República libre.

 

¿Y por qué esta cacería contra el patricio Juan Pablo Duarte?

 

Porque su labor libertaria, revolucionaria, representaban una amenaza para la estabilidad del Gobierno invasor.

 

El hecho resaltante de Juan Pablo Duarte no es tan solo ser el ideólogo, es también el que se expone, el que se lanza al ruedo revolucionario por la consecución de sus ideales y que le cuesta persecución y exilio.

 

Porqué no se destaca que en 1834, con apenas 21 años, Juan Pablo Duarte, hijo del español Juan José Duarte y la seybana Manuela Díez, se enrola en la Guardia Nacional, dirigida por el Gobierno haitiano, haciendo carrera militar y donde llegó en 1842 al rango de capitán.

 

Con la constitución, más luego, de La Filantrópica y La Trinitaria, Juan Pablo Duarte nos revela que su tención a esa institución no sólo era para adquirir formación militar, necesaria para su objetivo, sino que el patricio tenía la intención de desarrollar, desde dentro de la Guardia, una labor conspirativa.

 

Además, la participación de Juan Pablo Duarte, junto a sus compañeros trinitarios, en la Revolución Reformista de 1843, contra la dictadura de Jean Pierre Boyer, acentúa y revela su carácter dinámico y activo.

 

Tras la revolución haitiana, cuando Charles Herard inicia acciones para acabar con las ideas separatista, que tomaban cuerpo y fuerza en la parte Este de la isla, fue Juan Pablo Duarte que propuso efectuar el pronunciamiento independentistas antes de que el general haitiano llegara a la capital, pero su propuesta a la acción fue desestimada por desacuerdo con el sector conservador del movimiento.

 

El patricio Juan Pablo Duarte no sólo concibe la idea y le da forma, sino que es también el hombre de la acción.

 

Luego de volver de su forzoso exilio y proclamada la Nueva República, Duarte es nombrado general por la Junta Central Gubernativa, la cual dispuso que, además del jefe expedicionario general Pedro Santana, en la Región Sur, donde estaba acantonado el ejército dominicano, “haya otro oficial superior que pueda reemplazarle y coopere con él en la defensa de la patria”, y ahí se designa a Duarte, entonces comandante de Santo Domingo.

 

Juan Pablo Duarte, abanderado de la independencia pura, reflejando su proactividad, propuso atacar a los haitianos que estaban en Azua y Pedro Santana instrumento del bando conservador y proteccionista, prefería la táctica de la defensa, de permanecer inactivo hasta que, finalmente, los haitianos se retiraron. Ahí se refleja el dinamismo, la actitud de acción y práctica del patricio Juan Pablo Duarte, pero además la diferencia que tenía con Santana.

 

El 9 de junio de 1844 el grupo liberal que dirigía Juan Pablo Duarte, encabeza el primer golpe de Estado de la naciente República, por las diferencias con el grupo conservador que controlaba la Junta Central Gubernativa, tras esa acción, vemos nueva vez al hombre práctico, proactivo que era Duarte.

 

Juan Pablo Duarte, inicia un recorrido por la parte norte del país, con el interés de calmar las luchas intestinas y darle fortaleza a la tendencia liberal, buscaba la independencia pura, contrapuesto a aquellos que buscaban enajenar la independencia instaurando un protectorado. En ese accionar, Duarte es apresado y expulsado del país.

 

Juan Pablo Duarte, producto de la Anexión a España, cuando se inicia la gesta restauradora, retoma su labor conspirativa, de práctica y acción revolucionaria, así en 1864, fleta un buque para dirigirse al país con armas y dinero, poniendo su propia persona, al servicio de los restauradores, se cuenta que en el trayecto es perseguido por un vapor español. Pero pese a ello, logra llegar a la República que fundó, encomendándosele la misión diplomática de buscar apoyo para el Gobierno restaurador en Venezuela, Perú y Nueva Granada (Colombia), misión y responsabilidad que como demócrata no negó hacer, eso demuestra su desprendimiento en procura de los grandes ideales libertarios.

 

Todo esto nos demuestra que lo que ha existido es una intención de los historiadores, de los sectores conservadores de sacrificar a Duarte, y lo quieren presentar como un soñador, de poca o nula acción. Ocultan al Duarte intrépido, aguerrido revolucionario, que conjuga esas acciones con sus ideales de liberación.

 

El que Juan Pablo Duarte no se haya destacado por su espada no lo pone por debajo de otros libertadores de la América Latina.

 

Hay que destacar que el IV Congreso Internacional de Historia de América, aprobó una comunicación sobre la faceta dinámica de Juan Pablo Duarte, en la cual señala 12 pasajes biográficos que resaltan su dinamismo: cuando creó el clima heroico a su regreso de Europa; al organizar La Trinitaria; cuando escogió el sitio y el día de la fundación de La Trinitaria; al dirigir los trabajos conspirativos; al recurrir al teatro como medio de levantar el espíritu público; al proclamar la unión e igualdad de las razas, contra el exclusivismo haitiano; al ingresar a la Guardia Nacional; al participar en la política haitiana en provecho de los fines patrióticos; al concurrir a las elecciones del 15 de junio de 1843; cuando

 

propuso el pronunciamiento en medio de un grave momento a principios de julio de 1843; al actuar en Caracas y al entrar en la República en armas en 1864.

 

Juan Pablo Duarte fue un verdadero líder, no sólo identificable con teorías, con atributos personales, sino que fluyo, se consolidó con la práctica, él fue fruto de las relaciones sociales y sus tensiones de la época, abrazando un ejercicio, una influencia positiva en la sociedad de entonces.

 

Desde la filosofía política antigua se hace referencia al líder como quien trabaja con otros y en pos de alcanzar la felicidad plena y el bien de la sociedad, Juan Pablo Duarte, por sus postulados, pero básicamente por sus acciones, por su actitud proactiva en pos de la consecución de la República libre y soberana, logró la trascendencia en la historia del pueblo dominicano.

 

Está demostrado que el pensamiento, la acción, el ejemplo del patricio Duarte, su práctica política hizo posible aglutinar todo un movimiento libertador en República Dominicana, que lo ha trascendido en tiempo y fronteras, eternizándose su impronta a la luz del reconocimiento y el amor de su pueblo.

 

Juan Pablo Duarte en nuestras guerras de independencia se nos revela como el ideólogo, el político y el militar, a quien la historia lo ha bautizado como nuestro padre de la patria.

 

Nuestra tierra bajo el Dominio Haitiano fue reivindicada por las ideas, los postulados libertadores, la acción de Duarte y el grupo los trinitarios que él concibió, y que fueron los protagonistas de ese apasionante episodio nacional. El pueblo se lanzó a su independencia guiados por ellos.

 

El patricio Juan Pablo Duarte tiene su sitial dentro de los libertadores de los pueblos de América, fue un ejemplo de virtudes humanas, de entrega abnegada a la libertad, soldado de honor, honrado y sin ansias de figuración y honores.

 

Duarte, el prócer, político, el estadista, el militar tenía claro su pensamiento político dirigido a la consecución de la separación de la Nación Dominicana de la República de Haití y la fundación de un Estado Dominicano libre e independiente.

 

Duarte, al proclamarse la separación de Haití, fundó el Ejército Nacional de la Republica en Armas y Comandante adjunto del Ejército Expedicionario del Sur en el año de 1844.

 

Él, no sólo fue el ideólogo, el teórico, el que de adolescente emprende viaje hacia Norteamérica y Europa, conociendo la cultura y el sistema político de Estados Unidos, Inglaterra, España, Alemania y Francia, en esta última conoce las ideas políticas gestadas por los pensadores liberales e ideólogo de la Revolución Francesa en 1789, se nutre de ella, y viene a su tierra a aplicarla, a convertir su pensamiento en acción.

 

Una muestra más de su decidida actitud proactiva es que al crear La Trinitaria como obra maestra de los ideales de libertad, en el acto de fundación, en el juramento de sus miembros, al firmar el documento, la tinta es la sangre de cada uno de sus miembros.

 

El hecho de la proclama del 27 de febrero de 1844 es el resultante del trabajo político realizado por Duarte, de su labor revolucionaria, si el patricio no estuvo presente en ese hecho histórico, en esa noche gloriosa en que se proclamó la independencia, no se le puede criticar, estaba exiliado en Venezuela por la persecución que contra él sostuvieron los

 

haitianos, pero también queda evidente que sin su trabajo, sin su labor, ese momento no se hubiese producido.

 

El querer presentar a Duarte como un hombre sólo de pensamiento es un recurso del pensamiento conservador, de los mismos conservadores que lo adversaron, lo persiguieron y lo expulsaron de la isla.

 

Recordemos que cuando Juan Pablo Duarte regresa a República Dominicana ha mediado de marzo de 1844, es recibido con honores en el puerto de Santo Domingo, saludado como Padre de la Patria, donde se le acompaña hasta su casa con una banda de música y una multitud que lo vitoreaba.

 

Pero, en tan sólo cinco meses después, en agosto de 1844, es acusado de traidor a la patria, condenado y expulsado del territorio dominicano.

 

¿Y cómo sucede esto? Por las luchas y los celos del sector conservador, de sus opositores, por las posiciones políticas y clasistas de la época, hay que acotar que en ese recibimiento triunfar a Duarte, aunque estaban todos sus seguidores, ahí no estuvieron Santana, Bobadilla, Báez, sus eternos opositores.

 

Sus opositores se dieron cuenta, más al nombrársele como comandante militar de la plaza de Santo Domingo, la más importante de la época, de que había regresado el verdadero líder del movimiento independentista al que tendría que ceder un espacio de Poder, ahí pues, comenzaron las luchas.

 

Juan Pablo Duarte se mantuvo firme oponiéndose a ceder de una parte del territorio al sector conservador, reafirmando así su visión de implantar una República libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera.

El autor es periodista

fernando peña

Fernando Peña es miembro del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y ex vicepresidente . Ha labordo en diferentes medios, pero donde más se ha destacado es como periodista político. Durante más de veinte años ha sido productor de programas de televisión en Santiago. Es columnista de varios periódicos digitales y del periódico La Información; productor y conductor de su programa de tv, DE PRIMERA HORA, por MEGAVISION CANAL 43, presidente del Capítulo de República Dominicana, de la Fundación Dominicopuertorriqueña. Desde un principio, su principal interés ha sido el acontecer político, los partidos, el funcionamiento de los gobiernos y cómo estos trabajan para mejorar la calidad de vida del pueblo dominicano. Es autor de varios libros, su última obra "El Desafío Dominicano", es una denuncia responsable sobre la corrupción en República dominicana.

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